Hoy, 27 de junio de 2025, la Iglesia celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, una de las expresiones más profundas del amor de Dios. Este día, que siempre se conmemora el viernes siguiente a la octava de Corpus Christi, recuerda el corazón encendido de Cristo, símbolo de su entrega total por la humanidad.
El Corazón que inspira toda la vida
Este día no es sólo una fecha litúrgica, sino que es un recordatorio de la misión y el carisma que da vida a la Congregación.
“Donde no hay amor, poned amor”, decía la Madre Cándida, convencida de que la educación, el acompañamiento y el servicio a los demás deben brotar de un corazón manso, disponible y misericordioso, como el de Jesús.
Hoy, en cada comunidad, colegio, misión y obra apostólica, esta solemnidad se vive como una renovación interior y comunitaria: un momento para dejarse mirar por ese Corazón que ama sin medida, y para volver a decir, con la vida: “Señor, para Ti nací”.
El Evangelio de hoy destaca la parábola del Buen Pastor: la oveja perdida, donde Jesús regresa con alegría por aquel que se extravió: “He encontrado la oveja que se me había perdido”.
Una espiritualidad que transforma
La espiritualidad del Corazón de Jesús no es una devoción lejana ni sentimental, sino una forma concreta de mirar el mundo con compasión, desde los márgenes, con la ternura firme que se aprende en la oración y en el contacto con la realidad.
Para nosotras, esta fiesta también es un llamado a seguir acompañando la vida allí donde más duele y donde más esperanza hace falta: en las aulas, en las periferias, en las familias, en los procesos comunitarios.
Hoy, 27 de junio, la mirada vuelve a ese Corazón traspasado que no deja de amar y enviar. La Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús nos recuerda que, en un mundo urgente batallar contra la indiferencia, el amor sacrificado de Jesús es señal de esperanza, unión y sanación. El corazón de Cristo sigue latiendo por cada persona y por el corazón de nuestra sociedad.