Este sábado 13 de junio las Superioras Locales de las comunidades de España-Italia se encontraron en Madrid (Colegio Mayor Berrospe) con el Gobierno Provincial, y acompañadas por la psicóloga EstherLucia Awad-Aubad, para recoger, agradecer y celebrar este trienio de servicio. A la luz de la Determinación última, la facilitadora orientó al grupo para reflexionar sobre lo vivido en estos años recorriendo cuatro momentos distintos: volver la momento en que les propusieron asumir el liderazgo de la comunidad, traer a cada hermana de la comunidad para pasarla por el corazón, recordar la misión de cada una pasando por los momentos más dolorosos y mirar hacia atrás recogiendo las señales de vida.

Así, con la vida agradecida, cada una compartió qué celebraba de este tiempo, encendía una vela y en un pergamino ponía algo que le diría, desde la experiencia, a la hermana que vaya a ser superiora de la comunidad en la que esté.


Como símbolo de agradecimiento y envío, la superiora provincial, María del Mar Domínguez, les entregó un signo muy sencillo: una cruz curvada, pensada para la mano. Tiene su forma para que el pulgar descanse en ella, como quien la abraza sin miedo. Y justo donde se cruzan los dos palos, un corazón abierto.

“Queremos que sea un recuerdo de tres cosas: Primero, que la cruz de Cristo no se lleva a la fuerza ni desde lejos. Se abraza. Se sostiene con la vida de cada día, con el acompañamiento a todas las hermanas, especialmente a aquellas que a veces cuesta… Es una cruz que se deja tocar. Segundo, que en el centro de todo está el corazón. Sin amor, el servicio se vuelve cansancio. Con el corazón puesto en Jesús, hasta lo más pequeño tiene sentido. Que al mirar esta cruz recordemos que animar, acompañar, gobernar… es cuestión del corazón. Y tercero, que esta cruz se adapta a cada mano. No hay un molde único para vivir el servicio que se nos ha confiado. Cada una, cada comunidad, cada historia, le ha dado y dará su forma. Siempre desde el mismo centro: Jesús”.