En esta fiesta del Espíritu,  fiesta eclesial en la cual recordamos que hemos sigo bautizadas en el mismo Espíritu para formar un solo Cuerpo, acabamos de celebrar con mucha alegría y ambiente familiar los cien años de nuestra hermana Trini. Y la palabra que sale del corazón y que se ha traducido de gestos concretos,  es un inmenso GRACIAS,  repitiendo con María las grandes cosas que el Señor ha hecho en ella.

Ya desde primera hora de la mañana nuestros espacios rezumaban aire de fiesta:  Felicidades,  100 años todos para Ti,  gracias…

100 años de Trinidad Domínguez.

Nuestro primer encuentro de las dos comunidades de Valladolid,  fue la eucaristía,  presidida por Javier Barrio,  de los Misioneros del Sagrado Corazón (Pequeña Obra) que son nuestros capellanes. Iniciamos invocando la luz y fuerza del Espíritu Santo y seguidamente nuestra superiora, Julia Martín,  hizo una preciosa semblanza de la vida de Trinidad,  resaltando entre otros aspectos: su familia numerosa,  esos vínculos entrañables que ha vivido y que se mantienen actualmente;  su disponibilidad para ser enviada al acabar el noviciado a Italia donde ha permanecido por más de 60 años recorriendo varios lugares y asumiendo diversas responsabilidades:  Domus Regina Pacis,  en Roma;  la fundación de Sessa Aurunca,  de Vairano y Caivano;  también estuvo en Anzio.

Javier en la homilía sintetizó las profundas lecturas de esta fiesta y aludió al aniversario de Trini,  comenzando por su nombre que evoca a las tres personas y que en ella,  como en todas nosotras,  reside el Paráclito,  no a nuestro lado,  sino dentro,  en el fondo de nuestro corazón.

100 años de Trinidad Domínguez.

Continuamos con las preces,  los cantos,  una bendición especial que Javier otorgó a Trini y además contamos con una soprano de excepción,  Raquel,  antigua auxiliar de nuestra casa,  ahora jubilada, que con su maravillosa voz interpretó el Aleluya de Mozart,  el Ave María de Schubert y en la comunión Panis Angelicum. En la acción de gracias,  Milagros Santana resaltó la vocación de educadora de Trini,  el bien que ha hecho a tantas generaciones de alumnos y familias.  Y todo con naturalidad, con agrado,  buscando limpiamente el bien de cada uno.

Continuamos la fiesta en el comedor degustando un exquisito menú,  con una sobremesa de brindis, cantos,  bailes,  regalos, fotos… ambiente de alegre fiesta y sobre todo de mucho agradecimiento. Por la tarde nos reunimos con Trini para una entrevista en vivo y en directo, nos hizo un recorrido de su larga vida,  dejándonos admiradas por su memoria prodigiosa y su facilidad para narrar las abundantes vivencias registradas en su historia.

100 años de Trinidad Domínguez.

Y como el día de su nacimiento es mañana día 9,  esta noche tuvimos la tradicional ronda,  esa serenata hecha de canciones y preparada en repetidos ensayos para ofrecer a Trini,  una vez más,  nuestro cariño de hermanas.

Terminamos con palabras que nos recordaba Julia al comienzo:

“Lo más bonito de Trini es la estela que ha dejado en todos los lugares donde ha vivido. Ha sido y es una persona muy querida en la comunidad,  fiel a la amistad,  confidente,  servicial, agradecida y entregada a todas y a todo lo que se le ha pedido”.

Gracias infinitas, Señor, por nuestra hermana.  Gracias, Trini, por el don que eres para nosotras y para el Cuerpo congregacional.

¡Tanti auguri di cuore!  ¡Grazie tante!

María Luisa Berzosa fi