Durante mes y medio, Claudia Verdesoto Llamazares, una joven de Madrid participó en la experiencia de voluntariado Sentido Sur en Bolivia, acompañados por Ana Zubiri FI. Su experiencia estuvo marcada por la gratitud, el encuentro y el aprendizaje de valores que asegura llevar consigo para toda la vida.

“Lo que más me nace es gratitud”

“Resulta difícil expresar con palabras lo que hemos vivido durante este mes y medio en Bolivia. Lo que más me nace es gratitud por la cálida acogida que recibimos en cada comunidad de las Hijas de Jesús que visitamos; reconocimiento por la labor que realizan en el país, siempre cercanas en el trato y perseverantes en su presencia; y, finalmente, reflexión sobre todo lo vivido y observado, que poco a poco iremos incorporando en nuestra vida cotidiana, en nuestras relaciones, en nuestra fe y en nuestro compromiso social”, comparte Claudia.

El momento más significativo

Para la joven, cada encuentro estuvo marcado por una actitud común: mirar al otro y entregarse por completo. “Esa actitud, inspirada en el ejemplo de las Hijas de Jesús, nos ha acompañado durante toda la experiencia y nos ha enseñado a vivir con gratitud cada encuentro”, explica.

Entre los recuerdos más valiosos menciona el tiempo compartido con distintas comunidades y la oportunidad de conocer de cerca la admirable labor de las hermanas. También destaca la convivencia con los estudiantes del internado: “escuchar sus testimonios, aprender junto a ellos, compartir momentos sencillos y descubrir, en medio de todo, esperanza y una sensación de hogar entre los muros del internado”.

"Bolivia en el corazón: una experiencia que me transformó"

Lo que me llevo para el futuro

Más allá de aprendizajes concretos —como cosechar o preparar empanadas bolivianas—, Claudia asegura que se lleva lecciones más profundas:

  • El valor de la gratuidad en las acciones y en la escucha.
  • La importancia de acoger al otro con sinceridad.
  • La belleza de entregarse generosamente.
  • La certeza de que Dios se deja encontrar en lo cotidiano.

“También me llevo la conciencia de no dar nada por hecho, de profundizar en lo que vamos aprendiendo, de comprender cada vivencia sin caer en comparaciones con nuestra realidad y de valorar el simple hecho de estar”, concluye.

"Bolivia en el corazón: una experiencia que me transformó"