Roma, 2 de agosto de 2025. – Los últimos días han sido especialmente significativos para el grupo de jóvenes FI que participa en el Jubileo de la Juventud en Roma, viviendo momentos de profunda fe, encuentro y celebración junto a miles de peregrinos de todo el mundo.
Miércoles 30 de julio: llegada y bienvenida
El miércoles el grupo llegó a Roma y fue acogido en la parroquia de San Dámaso, donde se instalaron para estos días de encuentro jubilar. Desde el inicio, los jóvenes colaboraron entre sí para organizarse, incluso ayudándose mutuamente a instalar la aplicación oficial del Jubileo que les facilitará la logística de comidas y actividades.
Por la noche, participaron en el concierto de Cristóbal Fones SJ en la parroquia de San Ignacio, un espacio de música y oración que les ayudó a comenzar esta experiencia con el corazón abierto.
Jueves 31 de julio: peregrinación a la Puerta Santa y encuentro ignaciano
El jueves por la mañana realizaron el paso por la Puerta Santa, tras una peregrinación orante por la Via della Conciliazione portando la Cruz del Jubileo. Rezaron salmos, letanías, el Padrenuestro y el Avemaría, acompañando el camino con los cantos tan nuestros como “En Jesús todo lo tenemos” y “Quiero dar”. Un momento “muy bonito y profundo”, como lo describieron los propios jóvenes, vivido con recogimiento y bien guiado por los voluntarios del Jubileo.
El grupo se reunió después para orar ante la tumba de San Pedro, en un momento de comunión con toda la Iglesia.
Ya por la tarde visitaron las cámaras de San Ignacio en la iglesia del Gesù, un gesto especial en la fiesta del fundador de la Compañía. A la salida, tuvieron la oportunidad de encontrarse con las hermanas de la Curia y con el P. Arturo Sosa SJ, Superior General de la Compañía de Jesús.
Mientras algunos jóvenes argentinos y bolivianos participaron en el encuentro de argentinos con otros peregrinos de su país, el resto del grupo visitó la basílica de Santa María la Mayor. Allí, ante la tumba del Papa Francisco, reflexionaron sobre una palabra o frase suya que los inspire a seguir siendo “peregrinos de esperanza”.

Viernes 1 de agosto: Ruta de la Madre Cándida, encuentro de españoles y jornada penitencial
El viernes comenzó con el esperado encuentro con el grupo de jóvenes FI de Taiwán, completando así el grupo internacional. Juntos realizaron la Ruta de la Madre Cándida por Roma, guiados por Carmela Papa FI. Iniciaron el recorrido en la plaza de Santa María en Trastevere, continuaron con una visita a los franciscanos –donde recordaron el empeño de la Madre Cándida por mantener viva la espiritualidad ignaciana– y concluyeron en la plaza Mastei, leyendo fragmentos de cartas que la fundadora escribió desde Roma y cantando una vez más “En Jesús todo lo tenemos”.
Asimismo participaron en la Jornada Penitencial del Jubileo en el Circo Massimo, una impresionante experiencia de reconciliación donde miles de jóvenes pudieron celebrar el sacramento de la confesión en diferentes idiomas. Bajo un intenso calor, el ambiente fue de silencio, recogimiento y esperanza, acompañado por una excelente organización que incluía el reparto constante de agua para los peregrinos
Por la tarde, el grupo asistió al Encuentro de Españoles en la Plaza de San Pedro, una celebración retransmitida en directo por el canal de Ecclesia Cope y la Conferencia Episcopal Española, y cuya Eucaristía también fue televisada en 13TV. Durante la misa, se invitó a dos representantes de cada congregación a sentarse cerca del altar, como signo de unidad y participación. Fue una tarde intensa y festiva, con oración, Palabra de Dios, cantos, danza, vídeos, testimonios y una misa “muy sentida”, como expresaron los propios jóvenes.
La jornada terminó con una cena compartida en la misma plaza y un recorrido nocturno por algunos de los lugares más emblemáticos de Roma, como el Coliseo y la Fontana di Trevi, disfrutando juntos del ambiente de la ciudad eterna.
“Verdaderamente estamos aprovechando al máximo estos días en Roma en todos los sentidos… hay mucho cansancio y también mucho agradecimiento”, resumieron los jóvenes, que están viviendo esta experiencia fortaleciendo su fe y con la experiencia de una Iglesia viva y en camino.









