Reflexión

Nuestra superiora General,  María Inez Furtado, acompañada de la Consejera Jocelyn Salomo,  van a realizar la visita canónica a la Comunidad Ampliada de Madrid.

Ya hemos recibido una carta en la que María Inez nos indica algunos puntos que pueden ayudarnos para orar y preparar nuestro corazón para un tiempo de compartir con ellas desde lo personal y también desde el camino que vamos haciendo en este tiempo sobre la revitalización del nivel local. Con este fin, hemos iniciado hace un tiempo la experiencia de comunidades locales ampliadas (CLA),  es decir,  varios grupos de hermanas enviadas a un lugar con una única superiora.

En su carta María Inez expresa claramente el objetivo de su visita,  además de hablar personalmente con cada hermana:

 “Uno de los aspectos que consideraremos y reconsideraremos juntas es el de la revitalización del nivel local en nuestro modo de vivir y de proceder.

Lo que buscamos es encontrar -juntas y con el empeño de todas- un modo cotidiano de ‘existir’, que nos garantice la integración de todas las dimensiones de nuestra vida- equilibrio vital. Integración que pide nuestra propia vocación y que cobra hoy una especial importancia. Para ello, es imprescindible considerar las tan diferentes circunstancias de tiempos, lugares y personas que existen. La visita es también una ayuda para actualizar nuestro conocimiento de tales circunstancias”.

Son procesos en los que cada hermana y todas las que formamos dicha comunidad ampliada,  nos sentimos implicadas para compartir de modo sincero y trasparente el camino que vamos haciendo.

Es ofrecer nuestra experiencia a María Inez,  quien como superiora general,  tiene la misión de animar y acompañar todo el Cuerpo de la Congregación en sus diversos lugares y concreciones.

Está muy claro el aporte-eco que nos pide, porque tampoco ella sola puede hacer todo,  ni tener la visión total y completa de las situaciones si cada una no le ponemos en consideración todo aquello que vivimos y vemos ante el Señor para ir realizando juntas lo que El sueña para nosotras.

"Teniendo en cuenta esto, cuento con que os preparéis para la visita, recordando los pasos congregacionales que hemos dado hasta aquí y trayendo, además de vuestra situación personal, la visión que vais teniendo de nuestro proceso: esperanzas, miedos, ilusiones,  dificultades… (vuestras y de las comunidades). Para mí, es muy importante percibir vuestro momento y las perspectivas que, después de pensadas y oradas delante del Señor, consideráis importantes para nuestro camino. Caminar según el Espíritu no sería posible sin ello y mis decisiones, sin este ‘feed-back’, podrían ser menos adecuadas para el fin pretendido: el de dejarnos conducir hacia aquello que desea el Padre para nosotras hoy. Como sabéis, el ‘plan de Dios’ es algo que se va ‘desvelando’ poco a poco. Y en esta búsqueda se hace indispensable vuestra ‘ayuda’ efectiva"

Sin duda van a ser días intensos de encuentros,  de vivencias,  de oración común,  de compromiso, de familia grande porque nos sentimos también acompañadas por tantos laicos y laicas con los que caminamos haciendo realidad nuestra vocación-misión.

Y nos parece que quizá sea éste un momento importante para compartir qué son, qué significan y suponen, las comunidades locales ampliadas.  Por eso pinchando en el enlace puedes encontrar una información concisa pero creemos que suficientemente clara para saber por dónde andamos caminando.

Ojalá sean días de fecundidad espiritual que se proyectará en cada grupo de hermanas y sobre todo en la misión que nos convoca y nos da la comunión.

  

Mª Luisa Berzosa y Mª José Fernández
Hijas de Jesús

Casa de Orcasur -Madrid-

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A lo largo del presente año, por esa inspiración evangélica de nuestro Papa Francisco, estamos pudiendo re-cordar el eje fundamental de nuestra vida cristiana que es la misericordia. Como Hijas de Jesús acabamos de celebrar nuestra Asamblea Provincial anual también envueltas en esta atmósfera: misericordia aplicada, misericordia en acción…

Como sabemos, la palabra misericordia tiene que ver con nuestro corazón y por tanto con nuestras obras, ya desde la propia etimología del término. Vamos a desarrollar este tema a través de tres textos bíblicos:

El primero nos fue recordado muy bien por José Luis Pinilla sj con esa pregunta insistente: “¿dónde está tu hermano?” (Gén 4,9) ante la cual no podemos hacernos las distraídas. Este texto del evangelio es uno de los ejes transversales para la práctica de las obras de misericordia, tanto corporales como espirituales.

Podemos preguntarnos también como en el texto bíblico: “¿soy yo custodia de mi hermana?”; hay preguntas que nos dan miedo porque las respuestas son muy concretas: “sí, lo eres, aunque no quieras; no puedes vivir para ti y tus cosas; necesitas abrir los ojos a las necesidades de los demás; al medio ambiente tan violentado, a las injusticias”…

La tentación que nos acecha con frecuencia es la de que no podemos resolver los problemas de la humanidad. No podemos resolver la situación del planeta pero podemos colaborar para disminuirla; no seremos capaces de acabar con el hambre mundial pero podemos dar y compartir nuestro pan con personas hambrientas que tendremos cerca, sin duda.

Pequeñas o grandes cosas que no podemos dejar pasar, como pudimos ver y escuchar en la Asamblea, en cuántos escenarios y en cuántas actividades estamos ya ejercitando esta misericordia junto a otros y otras, unidas a muchas personas que desde la fe cristiana o desde otros principios de vida, dedican su tiempo, fuerzas, talentos, posibilidades a ejercer la misericordia, a preocuparse por el hermano necesitado, sin juzgar, sin pedir cuentas, respetando y ofreciendo ayuda con veneración, con el bálsamo de la mirada a los ojos, de la sonrisa amable, de la palabra acogedora…

Hay otro texto muy rico también en esta misma línea: Lc 10, 25-37. Aquel joven que se dirige a Jesús con esta pregunta: “¿y quién es mi prójimo?” y ya sabemos la respuesta a la que El mismo va conduciendo: 

la praxis del amor solidario y auténtico hacia los demás. Ese amor “solidario” es reflejado por un hombre de Samaria, o “el buen Samaritano”, quien es aborrecido por los judíos y viceversa, pero movido a misericordia, auxilia y ayuda a un judío.

La historia que relata Jesús amplía el concepto del amor solidario al prójimo que los judíos ejercían en sus vidas, mostrando que las personas debemos ofrecer nuestro amor de todo corazón, tal como lo hace Dios hacia la persona pecadora y necesitada. Los rituales y formas vacías de sentido de una religión falsa, son contrastados por la práctica eficaz de un amor hecho misericordia.

Y el tercer texto se refiere al que presentó hace unas dos semanas, el Papa Francisco, en la catequesis de los miércoles en la plaza de San Pedro. Mt 14, 13-21 bajo el título “la misericordia como elemento de comunión”. Lo que resalta el Papa es que Jesús se conmueve, se enternece su corazón.

Así la multitud lo sigue por todas partes, para escucharle y para llevarle a los enfermos. Y viendo esto, Jesús se conmueve. Jesús no es frío, no tiene un corazón frío, es capaz de conmoverse. De un lado Él se siente atado a esta muchedumbre y no quiere que se vaya, de otra parte tiene necesidad de momentos de soledad y de oración con el Padre. Muchas veces pasa la noche rezando con su Padre.

También ese día, por lo tanto, el Maestro se dedicó a la gente. Su compasión no es un sentimiento vago; demuestra en cambio toda la fuerza de su voluntad para estar cerca de nosotros y salvarnos. Y en el pasaje se ve claramente cómo involucra a los discípulos para que no se queden asombrados ante lo que El hace sino que se pongan en acción.

El amor ha de ponerse más en las obras que en las palabras, como tantas veces meditamos en los Ejercicios; en cada casa, en la comunidad, en la provincia; misericordia y comunión, unión fuerte en lo fundamental, amor concreto, libertad que construye, palabra que sana, perdona, reconcilia.

La misericordia como vivencia que nos identifica desde el ser, como una manera de estar en la vida, como un camino para la relación con Dios y con los demás.

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Emerge con alivio desde lo más profundo de su iceberg existencial.

Y en la hora de la verdad; en el umbral del más allá.

Sicólogos y siquiatras, analistas freudianos, qué diagnostico aventuráis de una persona, mujer de 67 años, que en el diván de su muerte, deja escapar este suspiro?

Tranquilíííííísimamente tranquila, La í tuvo que ser larga, intensa. Enfática. Para liberar esa paz remansada en el sosiego del amor que se le anida en los vericuetos laberínticos del subconsciente; y pugna por brotar. Es una mujer de hondo sentir. Y comunicativa. Y expresiva. El lenguaje es cauce de comunicación. Aquí necesita superlativizar. Y se lo inventa.

Otra vez será, que para expresar su vivencia mística de su Dios, recurrirá al cotidiano “dolor de muelas”. Nada más elocuente y experiencial. No necesita de lenguaje teológico.

Suspiro liberador, sosiego de paz, serenidad y quietud; plenitud, dicha y bienaventuranza. Certeza y gozo, más allá ya, de la esperanza. SHALOM, promesa y don de Jesús.

Ni resquicio de ansiedad, turbación, afán o anhelo: sólo Dios basta. Fruición y complacencia en Jesús, su Dios.

Su vida no ha sido precisamente un lecho de rosas. Ha tenido que currársela. La mayor de familia numerosa, a los 17 años deja el hogar feliz y su tierra guipuzcoana. Burgos, la primera acampada; como empleada doméstica.

Y Valladolid después. De tejas abajo su vida va a cambiar: y mucho. Ahora se presenta el reto de una empresa difícil: educación Católica de los Pueblos. Apostar por la mujer en aquel final de siglo XIX muy turbulento. Opción de alto riesgo. Y son pocas en número. Y sin recursos humanos. No se arredra.

En Salamanca, acompañada en todo momento por el P. Herranz, sin avales bancarios ni microcréditos; 700 reales le bastan para empezar.

Se va fraguando la empresa. Y pronto, en la calle de la Concordia tenemos ya la primera escuela.

Entre penurias y contradicciones, hostigada por persecuciones de dentro y fuera, esta mujer apasionada por el Reino, despliega vigorosamente una incomprensible fuerza dinámica: Peñaranda, el colegio de la Inmaculada, Arévalo y Bernardos; Segovia, Tolosa,

El Espinar, Coca, Medina del Campo, Mostenses, Pitillas... “los pueblos que fueren más necesitados de nuestras escuelas”.

El mundo se le queda pequeño para sus deseos. Al fin del mundo iría... En salida. En búsqueda siempre. Empresaria con talante multinacional, de germen evangélico: id por todo el mundo... seréis mis testigos.

Su empuje vital desafía y reta las condiciones mínimas de una gestión eficaz que aconsejaría un savoir faire de todo ejecutivo de empresa. Es el P. Herranz el que tendrá que embridar sus ímpetus misioneros Pyrenópolis, del lejano Brasil, se atisba en el horizonte de los anhelos de M. Cándida. Y las Hijas de Jesús, que es su empresa, hacen camino al cabalgar; porque no hay carreteras y la feraz selva brasileña hay que atravesarla a grupa de caballo. Ya tienen de quien aprender estas primerísimas jesuitinas que seguirán después con ese talante universal: de Mozambique a Japón; de Finisterre de la vieja Europa, a Bangladesh y Tailandia; China y Vietnam hasta Filipinas. Hasta cruzar el Pacifico para llegar a los Andes; de Usuaia al Caribe (habían llegado a U.S.A.), para volverse a encontrar en el querido Brasil, vasto campo de la viña del Señor, desde aquella semilla que brotó allá, en Pyrenópolis.

Desde la altura de sus 67 años, puede esta mujer contemplar la obra comenzada, allá a sus 26 años, reconocida y aprobada por la Iglesia. Pero... sicólogos y siquiatras, analistas freudianos... ¿de dónde le viene esta vis telúrica, comprometida por una sociedad más libre, más justa, que se asienta en la igualdad de oportunidades desde una educación sólida, arraigada en Jesús y estilo evangélico? Yo sólo para Dios amatxo, había dicho en el umbral de su juventud.

“Cuarenta y un años de religiosa y no recuerdo que no haya sido todo momento para Él...” declara sencillamente al final de su vida.“ y todos para mi Dios “ dice otra fuente.

Amanecer y ocaso. Jambas que sostienen las arquivoltas y arcos de una vida que ha discurrido sinuosa y difícil. Todas las dovelas se armonizan argamasadas en el corazón de su Dios Jesús.

“no separes tu corazón del mío”.

“yo, toda soy de Jesús”

“... conocerán que con vosotras soy Yo ...”

La clave de bóveda ha sido su gran corazón.

“No desmayes corazón grande” le sostiene y anima el P. Herranz en situaciones límite.

Y desde el amor fuerte de ese corazón nos sigue animando: “Tengamos un corazón grande, generoso, sólo para Dios y todo para Dios. Así sea. Amén”.

Nos conforta saber lo que anida en su corazón: “... Las llevo a todas en el corazón...”

Y sus anhelos para nosotras: “aumento de personal... aumento de espíritu...”

¿Simple coordinación, o interactividad... causa y efecto?

Y en el colegio, su primer colegio, ya tiene nombre... La Inmaculada, lugar de misión educadora, es precisamente donde el ocaso rojizo de la vida de esta mujer se consuma tranquilísimamente tranquila hasta el amanecer de la plenitud, en JESÚS, EL SEÑOR.

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