Querida Familia:

Celebrar el acontecimiento de la fundación de la Congregación implica una deuda de agradecimiento con nuestro origen y, al mismo tiempo, un compromiso  renovado con el presente e implicación con el futuro. Es un motivo de fiesta y de alegría.

Este 8 de diciembre de 2019 nos invita a mirar a dos mujeres comprometidas con la historia que Dios va tejiendo con la humanidad. Vivir desde la hondura de Dios las posibilita hacer un camino de fe personal en el que cada una conserva en su corazón un lugar para lo que no esperaba.

María de Nazaret acoge el flujo asombroso de la vida que mana de Dios.

Sorprende al ciclo de la historia y rompe los esquemas culturales. Cándida María de Jesús asume el riesgo de comenzar un itinerario nuevo, un tramo de la historia que supera sus posibilidades humanas. Cultiva la esperanza de contribuir a hacer de la educación un modo de cambiar la situación de la mujer de su tiempo. Se aplica en ello con paciente entrega y con empeño ante las dificultades.

Tanto María como Cándida María de Jesús nos muestran que la esperanza merece la perseverancia cotidiana, nuestro afán incansable y la paciencia sensata. Su
esperanza no es ni ingenua ni optimista porque participan del sufrimiento de sus hermanos, es dinámica y movilizadora porque su horizonte era Dios.

Contemplar a estas dos mujeres nos invita a permanecer en actitud de vigilancia evangélica que nos ayude a cuidar y a hacer realidad el deseo de Dios para nosotras hoy (CG XVIII, 19). Un deseo que está unido a hacer vida la palabra de la CG XVIII.

Felicidades en este día de nuestra Madre y Patrona.

Mª Rosa Espinosa FI

Superiora Provincial

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