Palabras de acción de gracias de la superiora provincial en las eucaristías de transmisión de la CG XVIII que tuvieron lugar en Madrid, Granada y San Sebastián.

Al terminar este día intenso, Señor, te agradecemos formar parte de esta familia carismática que te agradece el regalo de la madre Cándida para la Iglesia y para el mundo. Su experiencia de vivirte como Padre que nos ama incondicionalmente y el compromiso de ir a cualquier parte del mundo a comunicar tu Buena Noticia, nos invita a vivirnos como hijas e hijos y hermanos, nos ayuda a dignificar a todas las personas y a generar bien, bondad y belleza en el mundo.

Te agradecemos la oportunidad de encontrarnos, de acoger los documentos de la Congregación general XVIII y de descubrir en ellos tu voluntad para estos 6 años próximos.

Te damos gracias porque nos regalas el TIEMPO y el ESPACIO, coordenadas que son límite y posibilidad, finitud y eternidad.

Te agradecemos nuestro TIEMPO. Pertenecemos a una historia en la que somos un eslabón más, necesario para que vayan enlazando otros eslabones que muestren tu rostro y tus modos en nuestro mundo. Otras Hijas de Jesús y otros laicos respondieron antes que nosotros a tu llamada, ahora nos toca a nosotros responder a esa llamada que se actualiza cada día y nos responsabiliza de nuestro momento histórico.

Hoy hemos recibido el fruto de un proceso que comenzó en abril del 2018, te damos gracias por ese tiempo pasado, por lo compartido, lo reflexionado, lo orado, lo soñado, lo celebrado… Hijas de Jesús y laicos, hemos puesto empeño en buscar tu voluntad para este momento histórico, y, al mirar hacia atrás sentimos que, en estos meses transcurridos, nos has acompañado con delicadeza de Padre1.

Hoy, al acoger el fruto de la CG XVIII, te agradecemos el tiempo presente, el hoy del reconocimiento de tu voluntad en esta determinación y en las llamadas para la acción apostólica, el deseo hondo y renovado de que es al Hijo a quien queremos mirar, amar, seguir y con Él queremos identificarnos2 y el compromiso de las Hijas de Jesús y de los laicos en asumir estas llamadas como medios para vivir más profundamente en misión compartida3

Asimismo, te damos gracias por el tiempo futuro al que nos lanza esta CG, un futuro que nos espera de múltiples formas y nos tiende la mano en tantos hermanos y hermanas que necesitan una palabra que les dé sentido a sus vidas, testigos que ofrezcan humildemente su experiencia de fe y sean solidarios con quien necesita una mano tendida, la nuestra. La experiencia de la M. Cándida nos da luz para iluminar ese futuro que nos cuestiona y es acicate para movilizarnos. La M. Cándida deseó la pobreza para ella y sus hijas, porque Jesús la eligió. Y con este Jesús pobre y humilde no podemos olvidarnos de sus preferidos, los más vulnerables de nuestra sociedad, los que hoy con la movilidad humana tienen rostro de migrantes y refugiados.

Tampoco podemos olvidarnos de nuestra casa común que sufre con nuestras acciones que la maltratan buscando a veces intereses personales y egoístas, para todo esto tenemos como instrumento el discernimiento en común. Y los jóvenes, también los preferidos de la M. Cándida. Quiso que su Instituto fuera para la educación (acompañamiento-formación) de la niñez y la juventud. Los jóvenes estaban en el corazón de nuestra Fundadora. ¿Puede no estarlo en el corazón de cada Hija de Jesús y de cada laico que quiere seguir a Jesús desde el carisma de Cándida María? Por eso sentía también que ese mundo pequeño para sus deseos, hoy se expresa en 19 países, y ahí los educadores dedicados a nuestras escuelas queremos dar continuidad a “su modo propio de educar”.4

Te agradecemos también la coordenada que nos regalas, nuestro ESPACIO VITAL, el lugar geográfico, social, afectivo… ahí donde acontece el Reino y puede encarnarse través de nuestras acciones, espacio en el que nos llamas a cada uno de nosotros por nuestro nombre, y desde la libertad “si quieres”, nos invitas a hacerlo realidad. En este espacio nos encontramos con rostros, historias, necesidades que necesitan respuesta.

Esta CG nos muestra el camino para responder de la mejor forma, el discernimiento apostólico nos indicará cómo ir haciendo realidad lo que Dios quiere de nosotros5.

Y te damos gracias porque, como nos dice nuestra Superiora general, nos envías a los hermanos para narrar con nuestras personas y con nuestras obras el amor que Dios nos ha ofrecido en su Hijo Jesús, ese amor que nos hace hermanos de toda la humanidad.6

(1) SG, carta circular 1, dirigida a las FI
(2) Ibídem.
(3) SG, carta circula 1 a los laicos
(4) SG, Felicitación para el 9 de agosto 2019.
(5) SG, carta circular 1 a los laicos
(6) SG, carta circular a las FI

Por Mª Rosa Espinosa fi

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