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El domingo día 20,  mientras sobre Madrid llovía incesantemente,  nos dirigimos al Colegio María Virgen las hermanas de la comunidad ampliada para un encuentro con Maria Inéz y Joy.

Maria Inéz comenzó su charla pidiendo que en unos momentos compartiéramos preguntas,  comentarios,  sugerencias que quisiéramos plantear;  desde ellas fue hablando de todos los puntos que propusimos.

Fue un encuentro de vida,  de sentir que estábamos en casa y que hablábamos de las cosas de nuestra familia.  El mensaje que nos repetía Maria Inéz era el de “ensanchar la tienda,  ampliar horizontes,  mirar más allá” …

Y se fueron desgranando los temas hacia dentro y hacia fuera de la propia comunidad ampliada:  cómo se va viviendo este nuevo modo en otros lugares de la Congregación;  cuál es el papel de la encargada de la casa;  el juniorado internacional;  cómo vivir la radicalidad que marcan nuestras Constituciones;  de qué manera hacer comunión y superar divisiones entre nosotras …

Pudimos también escuchar situaciones y respuestas admirables de nuestras hermanas en lugares de frontera,  de pequeños grupos que se van fortaleciendo con otras ayudas y que demuestran con gran disponibilidad su vida como Hijas de Jesús.

Y Maria Inéz nos animó,  es decir, nos dio vida al hacernos caer en la cuenta de que quizá nuestra mirada es a veces negativa pero ella encuentra muchos pasos positivos en nuestra provincia.  Su invitación era a seguir caminando con las formas concretas en cada casa que  no tiene que ser iguales.

Cuando nos dimos cuenta habían pasado dos horas y media … después de las fotos de todo el grupo pasamos al comedor y compartimos las exquisiteces que nos ofrecieron.

Volvimos a casa también bajo la lluvia pero con el corazón rescaldado por este encuentro que nos estimula y empuja.

¡Gracias, María Inéz y Joy!.

María Luisa Berzosa fi

Orcasur - Madrid

 

 

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El día 22 de Noviembre las hermanas del curso de renovación en Bolivia comenzamos los EE.

Reinará el silencio.

El silencio es el lugar donde Dios se encuentra con nosotros. Tenemos la suerte de poder acceder a él todos los días, pero en unos EE este silencio puede cobrar una dimensión distinta.

En este silencio todo desaparece para dejar paso a una Palabra, a una Voz, a una Luz, a una Presencia. Es Dios que sale a nuestro encuentro en un contexto siempre de afecto; en el que el yo lo que tiene que hacer es escuchar, entender y obedecer  a Aquél que lo es todo para nosotros.

Hay un solo objetivo, buscar la voluntad de Dios; y para ello debemos ordenar nuestro corazón de manera que nada ni nadie impida esa búsqueda. San Ignacio nos lo dice con toda claridad: “Hemos de quitarnos de todas las afecciones desordenadas, y después de quitadas buscar y hallar la voluntad divina en la disposición de nuestra vida”.

 Pues hagamos silencio. Pasemos a ese lugar santo, a ese momento de encuentro fascinante, a ese espacio donde solo se puede estar de rodillas porque, delante de Dios, ¿quién puede ser capaz de permanecer de pie?.

 A veces no importa mucho cómo vengamos a EE pero, por lo menos, hemos de darnos cuenta de dónde y cómo está nuestro corazón. Hoy me valen esas palabras que dice Leonard Cohen en su canción “Aleluya” haciendo referencia al rey David y a sí mismo: “Y aunque todo salió mal, en pie permaneceré ante el Dios de la canción sin nada en mi lengua más que Aleluya”. No se puede decir más bonito.

 Yo he llegado a este momento de mi vida en pie sólo porque  Él así lo ha querido, porque Él me ha sostenido, y mi acción de gracias únicamente puede ser estando yo de rodillas. Cuando nos paramos a ver  lo que Dios ha hecho con nosotros, cómo ha sido la historia de Dios en mí, entonces comprendemos lo pequeños que somos y que no hay nada ni nadie por encima de Él. Por eso mi alma canta constantemente con alegría, por eso mi corazón solo suspira por un Rey, el del Universo, Jesucristo, y por eso toda mi persona sólo quiere vivir para amarle y servirle. Y de mi boca confundida que salga siempre un Aleluya, como una declaración de amor.

 Es hora de callar.Entremos en el reino del silencio.

Necesitamos oraciones. Sé que muchos estáis muy cerca de nosotras y nosotras queremos que nos deis la fortaleza y la disponibilidad ante el Señor que sólo vuestra oración nos puede dar. Nosotras también rezamos por la Entera Congregación, por la Entera Familia de las Hijas de Jesús y por vuestros quehaceres de cada día.

Pilar García-Junco

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El pasado viernes comenzó el curso de renovación en Cochabamba con la acogida inicial de la Superiora Provincial de América Andina, Graciela Francovig fi, en nombre de la Superiora General. Esta nueva edición está coordinada por Dayse Agretti fi, maestra de junioras, y el grupo está formado por 16 Hijas de Jesús de Bangladesh, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, España, Filipinas, Italia, República Dominicana y Taiwán. "Nosotras, que por vocación somos para ir y para la dispersión, ahora tenemos un momento de Congregación. Necesitamos espacios de Congregación para que nuestra dispersión sea desde esta unión de los ánimos en la que tanta fuerza ponen nuestras Constituciones", afirmaba Graciela Francovig fi, a la vez que recordaba el objetivo que el Plan General de Formación indica: “Una ayuda para profundizar en la propia vocación desde las raíces evangélicas y volver a asumirla desde esta etapa de la vida, para donarla a Dios, con una generosidad y fidelidad y a los demás con más sencillez, serenidad y sabiduría”.

Por otra parte, la superiora provincial les invitaba a disponerse y no ser impedimento para posibilitar el trabajo que Dios quiere hace en cada una a través de su Espíritu". "Ojalá sea un tiempo que les ayude a cultivar la interioridad, una interioridad que no nos vuelve intimistas sino mujeres de convicciones profundas desde donde nazcan respuestas que hoy desafían a nuestro mundo. Ojalá sea un tiempo donde puedan pasar por el corazón la experiencia vocacional vivida hasta aquí y dar gracias por ella, y a la vez, volver a poner fundamentos a la misma".

Tras esta apertura, el jesuita Antonio Menacho sj presidió la Eucaristía e invitó a las Hijas de Jesús a reconocerse como grupo, comunidad que experimenta la fraternidad con el cuerpo congregacional expresado en las hermanas de Bolivia, al igual que en la diversidad geográfica y cultural que existe entre ellas.

El grupo del curso de renovación ha elegido a dos hermanas para formar equipo de comunicación: Pola Mendoza y Pilar Brufal. A partir de ahora ellas se encargarán de ir transmitiendo lo que van viviendo durante estos dos meses.

 

PALABRAS DE GRACIELA FRANCOVIG

Apertura del Curso de Renovación
Cochabamba, 18 de noviembre de 2017

Nos damos, todas, la bienvenida a esta tierra boliviana que nos acoge para iniciar el Curso de renovación hoy, 18 de noviembre y que concluirá el 15 de enero. 


¡Qué bueno es sentir el Cuerpo! Qué gracia el carisma universal al que fuimos invitadas y que hoy lo estamos gustando con la presencia de HH enviadas a Bangladesh, Bolivia, Brasil, Colombia, Cuba, España, Filipinas, Italia, República Dominicana y Taiwán. Nosotras que por vocación somos para ir y para la dispersión, ahora tenemos un momento de congregación. Necesitamos de espacios de Congregación para que nuestra dispersión sea desde esta unión de los ánimos en la que tanta fuerza ponen nuestras Constituciones. 


Se les ofrece un buen tiempo en un país distinto para la gran mayoría, para compartir, profundizar, reflexionar, leer, rezar, “pasar por la vida y el corazón” las experiencias vividas hasta aquí. Se les ofrece un tiempo para volver a “encantarse” con la propia vocación de Hija de Jesús y el seguimiento del Señor. Se les ofrece un tiempo para traer a nuestras hermanas y hermanos, a esos tantos a los que somos enviadas y que no dejarán de estar presentes en medio nuestro. 


El Plan General de Formación,  cuando habla del curso de renovación,  nos indica su objetivo: “es una ayuda para profundizar en la propia vocación desde las raíces evangélicas y volver a asumirla desde esta etapa de la vida, para donarla a Dios, con más generosidad y fidelidad, y a los demás con más sencillez, serenidad y sabiduría”. (PGF 185)


Esto desea la Congregación para ustedes en este tiempo, que en la Iglesia será de adviento y navidad. Pero como pasa en todas las cosas de la vida: sólo tiene sentido profundo aquello a lo que nos abrimos para que pase por el corazón y que cala en nuestro interior. Por eso, la invitación es a DISPONERSE y NO SER IMPEDIMENTO para posibilitar el trabajo que Dios, quiera hacer en ustedes a través de su Espíritu, mediante lo que les proporciones el curso, personas que estarán con ustedes, materiales de trabajo, este lugar, los demás que visitarán como nuestras casas en Bolivia,  cuando puedan pasar por ellas. 


Ojalá sea un tiempo que les ayude a CULTIVAR LA INTERIORIDAD. Una interioridad que no nos vuelve intimistas, sino mujeres de convicciones profundas desde donde nazcan las respuestas que hoy desafían a nuestro mundo. Ojalá sea un tiempo donde puedan pasar por el corazón la experiencia vocacional vivida hasta aquí y dar gracias por ella; y a la vez, volver a poner fundamentos a la misma: fundamentos de fe, desde la Palabra de Dios, teológicos y desde nuestro carisma. 


A veces percibo que en nuestro mundo vivimos una crisis de superficialidad y una inflación de palabras, también espirituales. Y desde ahí, viene la invitación a la profundidad y a la sabiduría, para poder volver  decir a Jesús a los demás. 


Esta bienvenida la doy en nombre de nuestra Superiora General, quien se alegra mucho de la concreción de este curso. Y en ella, traemos a la entera Congregación, a cada una de nuestras provincias, a las hermanas y demás personas que nos han suplido en nuestros trabajos. Que esta sea una oportunidad para unirnos a todas, en la distancia, con la “convicción de que cuanto más larga sea la distancia que nos separa, mayor es la unión de los corazones”. ¿No está ahí parte del encanto de nuestra vocación?


Pedimos la compañía de María y la Madre Cándida. Que ellas, como mujeres y compañeras de camino nos visiten en este tiempo. Y nos ayuden a vivir desde lo más profundo de nuestro ser femenino la ternura, la sencillez y la humildad y que sean estas expresiones de vida para brindar a las mujeres y a los hombres de hoy.  


¡Buen comienzo!

Graciela Francovig F.I.
Provincial América Andina

Vía la web internacional de Hijas de Jesús

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Ojalá lo complicado fuera siempre tan fácil.

Quizá la explicación esté en las predisposiciones que tengamos de cara a nuestras experiencias. Cuando estamos predispuestos parece que nada nos coge por sorpresa y, si nos coge, lo sabemos asimilar como algo que es lógico y natural.

Otra explicación para hacer fácil lo difícil es cuando estás rodeado de personas que te quieren,  por el mero hecho de ser una Hija de Jesús, y te sobrepones más rápidamente ante esa dificultad.

Yo llegué a Bolivia con una experiencia de pánico puesta. Durante el vuelo hubo turbulencias, y en una de esas más fuerte sentí que nos matábamos. Ante el susto pensé que si me ponía a rezar recobraría la paz y eso hice. En cuanto entré en la oración la imagen la tuve muy clara y unos días más tarde comprendí que es que no pudo ser de otra manera. La imagen era yo en una barca con los apóstoles, gritando con ellos “Señor, socórrenos que perecemos”. La respuesta de Jesús ya la sabemos. Y yo, ante la escena, me preguntaba por qué mi miedo era más grande que mi fe. Limitaciones que tiene una.

No perdí el miedo y estaba deseando aterrizar pero, por lo menos, en lo que me duró la oración-meditación mi cabeza no estuvo pendiente de las turbulencias.

Al llegar a nuestra casa de Cochabamba nos encontramos, además de con un cariñosísimo recibimiento, con que nuestra hermana Mª Dolores Cano se estaba muriendo. Esto de acompañarnos en la muerte  también forma parte de nuestra vida de Hija de Jesús estemos donde estemos.  Pero yo venía del pánico y pasaba a contemplar la muerte, desde un cariño y un respeto tremendo compartido por todas las hermanas, pero era la muerte.

Al día siguiente de mi llegada enfermé. No sé si por el mal de altura, por unos vértigos que a mí me dan de vez en cuando o porque todavía tenía el miedo en el cuerpo. El caso es que me pasé el día vomitando y sin poderme levantar.

En 24 horas: experiencia de miedo, experiencia de ver de cerca a la muerte y experiencia de enfermedad. Todo muy complicado.

¿Y por qué tengo la sensación de que todo ha sido fácil? Creo que es por lo que  decía al principio sobre la predisposición aunque, en realidad, para mí es disposición ignaciana. Yo había dedicado algunas semanas antes de mi partida a disponer mi corazón para esta preciosa experiencia que me esperaba. En ese camino de la disposición traté mucho la indiferencia.

Quería venir dispuesta a todo, lo que me viniera lo iba a recibir como regalo de Dios sin mirar si era mejor o peor, si me gustaba más o menos, si me iba a resultar  fácil o difícil… Y yo ahora añado, recordando una vez más a San Ignacio, sin desear más salud que enfermedad, vida larga que corta, más valor que miedo…

He sido creada para alabar a Dios y lo quiero hacer aunque sea en un avión sintiendo mi pobreza humana, ante la muerte de una hermana sintiendo mi propia finitud o ante una enfermedad sintiendo mi propia fragilidad personal. 

Y se hace todavía más fácil cuando encuentras brazos abiertos, alegrías reales, cuidados constantes, cariño verdadero y buen humor. Gracias hermanas en Cochabamba, gracias por todo. Gracias por hacerme tan fácil lo complicado.

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Maria Inés está esta semana entre nosotras, Comunidad ampliada de Madrid,  le acompaña Joy. 

Nosotras le presentamos nuestra realidad y ella comparte la vida de la Congregación en otras partes del mundo. Se lo agradecemos mucho. 

Nos anima a abrir la mente y el corazón. Y nos alegra y cuestiona la frescura misionera que vemos en nuestras propias hermanas. 

 

Algunas fotos del encuentro en Sta María. 

Teresa Pinto

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Ya con la maleta preparada y desde el tren camino de Madrid, Pilar Brufal nos envía unas palabras antes de partir hacia Bolivia para participar en el curso de renovación junto a Hijas de Jesús de todo el mundo.

   Pilar Brufal

1. ¿Puedes compartir alguna de tus "mociones" a la hora de    participar en el Curso de Formación Permanente de Bolivia?

Gratitud,  porque es el Señor a través de la Congregación quien me sale al encuentro. Con el regalo de profundizar en mi propia vocación desde el momento vital en el que me encuentro para vivir con más hondura y fidelidad. 

Ilusionada por compartir el apostolado con Hijas de Jesús en un contexto cultural y geográfico como es el de Bolivia. 
 
 
2.  ¿Cuáles son tus deseos para este tiempo?
Nuestro universalismo congregacional es uno de los rasgos que más me apasiona. Su riqueza de lenguas, culturas, lugares... Donde es posible convivir con los demás y para los demás. Me hace sentir con radicalidad que otro mundo sí es ya posible. Se hace visible el germen del Reino desde lo pequeño. 
 
 
3.  Déjanos un mensaje en 140 caracteres...
Hermanas y amigas en el Señor. Compartimos una misma misión, una misma pasión: JESUS DE NAZARET. Fuerza que nos une en la diversidad. IHS
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