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La comunidad de Burgos la forman 14 hermanas que viven en dos casas: San Juan de Ortega, en el edificio del colegio Blanca de Castilla, y San Pablo, una casa de vecinos a cinco minutos de la anterior. 
 
En este tiempo de confinamiento, las dos casas hemos buscado la manera de encontrarnos, y lo hacemos todos los días a las 12:00 h. Mientras las campanas de la Iglesia tocan a rezar el ángelus en el barrio de Gamonal, nosotras nos “reunimos” por Skype para rezar juntas.  Las campanas de la iglesia de nuestra Señora Real y Antigua de Gamonal, convocan a todo el barrio a rezar… Compartimos la oración del Ángelus unidas a todos nuestros vecinos. 
 
Nos alegra vernos, aunque sea a través de la pantalla. Es un momento de compartir también cómo estamos y qué nos llega de otros lugares: de hermanas de otras casas, de nuestras familias, amigos, vecinos… Momento de compartir oración y vida. Momento para pedir a María que nos cubra con su manto y que podamos salir bien de todo esto. Momento para poner en su regazo de madre tanto dolor de tantas personas y tanta bondad y generosidad de otras muchas.
 
Comunidad Hijas de Jesús de Burgos
 
 
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Ya van 20 días de confinamiento y quien más y quien menos ha ido estableciendo las rutinas que más le ayudan a vivir este momento. Rutinas personales pero también rutinas de comunidad, de familia... hasta de bloque de vecinos y de sociedad. ¿Podríamos contabilizar cuánto nos sostiene salir a aplaudir a las 20 horas? ¿También a ti te emociona cada día y te despides de los vecinos con un "hasta mañana"? 

Pedimos a las comunidades de Hijas de Jesús de España e Italia que nos enviaran "algo" de cómo están viviendo este tiempo. En VivirFI leíamos esta mañana la puntual publicación de Teresa Zugazabeitia: "Brotes de solidaridad".  Un grupo de mujeres unidas desde sus casas para hacer mascarillas protectoras. Ellas y una empresa de Zaragoza y las hermanas de comunidad que se van sumando y otras mujeres que no conocían... 

La enfermería de Granada nos envía una muestra del buen humor del que siempre ha reinado en la casa. ¿Será por la luz y el sol de Andalucía reflejado en Sierra Nevada?. Han "tuneado" la letra del que hoy se ha convertido en "himno" de España. Nos dicen que perdonemos las voces... y también que lo han hecho con todo cariño hacia el personal que sigue atendiendo a las hermanas. Una vez más, las mayores nos da testimonio de vida... plena. ¡Gracias por vuestra canción y gracias por vuestra alegría! 

Para escucharlas pincha AQUÍ. 

RESISTIRÉ…CONFIARÉ

Cuando voy perdiendo mi energía,
cuando soy consciente de mi edad,
cuando van fallando mis rodillas
y no sirvo más que “p’a” rezar.

Cuando siento miedo del silencio,
cuando cuesta mantenerse en pie,
cuando se me nublan las ideas
y los ojos ya no pueden ver.
 
¡CONFIARÉ! en Ti, porque me amas,
¡CONFIARÉ! sabiendo que eres Tú, mi Salvador,
y aunque las fuerzas en mi vida van bajando,
soy como el junco que se dobla, pero
siempre queda en pie.
 
¡RESISTIRÉ! Para seguir viviendo
soportaré la lucha, de tu mano, mi Señor,
y aunque hay momentos que la mente no funciona,

   ¡RESISTIRÉ!... ¡CONFIARÉ!...

Cuando te levantas de mañana
dejas tu familia, y tu hogar
te colocas bien la mascarilla
y todo tu día es ayudar.
 
GRACIAS, muchas gracias, AUXILIARES,
vuestra entrega es de valorar,
el cariño y tanta cercanía
son regalo para los demás.
 
¡CONFIARÉ! en Ti, porque me amas,
¡CONFIARÉ! sabiendo que eres Tú, mi Salvador,
y aunque las fuerzas en mi vida van bajando,
soy como el junco que se dobla, pero
siempre queda en pie.
 
¡RESISTIRÉIS! personal de limpieza
de la cocina y del cuidado personal
RESISTIRÉIS porque llegáis a CAMPEONAS,
¡RESISTIRÉIS!... ¡RESISTIRÉIS!...

---   ---   --- 

¡RESISTIRÉ! Para seguir viviendo
soportaré la lucha, de tu mano, mi Señor,
y aunque hay momentos que la mente no funciona,

     ¡RESISTIRÉ!... ¡CONFIARÉ!...

 Casa “VIRGEN BLANCA”

Granada, marzo 2020   

 

 

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El 2 de abril de 1869, Juana Josefa Cipitria y Barriola, nuestra madre Cándida, vivió una experiencia de Dios significativa. Y, como en todas ellas, el miedo, la incertidumbre y el temor se desvanecieron en la seguridad de que Dios no abandona nunca la obra de sus manos. El miedo se le transformó en determinación, la incertidumbre en certeza y el temor en valor necesario para comprometerse en la transformación del mundo a través de la educación.

Este 2 de abril de 2020 también encierra un mensaje de confianza para cada uno de nosotros: Dios es el Padre que de todos cuida en nuestra fragilidad. La vulnerabilidad que todos experimentamos en esta pandemia nos iguala y reconecta con lo más real de nuestra humanidad, con nuestra esencia. Es momento de sentirnos familia, de dejar que emerja la compasión solidaria, de buscar en nuestro corazón las reservas de solidaridad, de caridad y de  amor por quien sufre. Estas son las que nos movilizan y nos hacen salir de nuestra pequeña burbuja.

Vivimos un tiempo de confinamiento propicio para el silencio que posibilita el encuentro con nosotros mismos, con el que sufre, con el que se implica, con el que está extenuado en el hospital y, en todos ellos, encontrarnos con este Dios implicado con nuestra historia, la de la pandemia amenazante. En el silencio del corazón lo descubrimos en los gestos de consolación, en las miradas perdidas, en los rostros entristecidos, en el llanto callado, en la impotencia…

Esta realidad nos devuelve al anhelo de Dios revelado en Jesús, quien, en los encuentros cotidianos, se deja afectar por las víctimas de su tiempo. A las víctimas de hoy son a las que debemos volver a mirar, reconocer, acoger e incluir para recuperar nuestra esencia humana. En esa esencia humana Juan Josefa se reconoció y en ella descubrió la esencia divina en una de las víctimas de su tiempo, la mujer carente de educación.

Mª Rosa Espinosa, FI
Superiora Provincial de España-Italia
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«Con Dios todo lo puedo». ¿Nos damos cuenta de lo que decimos...?

Que lo podemos todo...
Que somos capaces...
Que somos posibilidad...
Que somos oportunidad... 
Que somos comunidad...
Que somos familia...
Que somos más cuando somos juntos...
Que somos llamados a la totalidad...
Que somos invitados a la plenitud...
Que somos enviadas...
Que somos misión...
 

Que somos...

Entre abril y mayo de 2019 las Hijas de Jesús hemos celebrado la Congregación General (CG) XVIII. Una experiencia de Cuerpo en la que nos hemos puesto a la escucha del Espíritu. Un tiempo para escuchar la realidad, la vida, las personas y escuchar lo que Dios nos dice y pide a través de ellas. Un tiempo de reconocernos en nuestra vocación, de contagiarnos esperanza, comunión y pertenencia, de experimentar el universalismo y la diversidad como fuerzas enriquecedoras de nuestra vivencia carismática. Un tiempo que la congregación vive cada seis años y que sirve para ver a qué se siente llamada para los siguientes seis.

Llegaron a la CG XVIII muchas peticiones y sugerencias de las comunidades de Hijas de Jesús y de los laicos, y pudimos constatar que la vida es dinámica y tiene rostros diferentes en las distintas realidades. Y vivimos de una manera muy profunda y existencial, que queremos seguir fortaleciendo el camino que juntos, laicos e Hijas de Jesús, vamos realizando para servir más y mejor.

La CG XVIII ha dado una única Determinación para las Hijas de Jesús, con el deseo de mantener el Cuerpo en su buen ser y de adecuarlo a lo que piden las actuales circunstancias del mundo para, con mayor claridad, manifestar la bondad de Dios que a todos hace hermanos. Durante el proceso de discernimiento fuimos recordando que la pobreza evangélica siempre ha devuelto la vida religiosa a lo esencial y que su debilitamiento la aleja de lo fundamental.

Fuimos viviendo como confirmación que «seguir de cerca a Jesucristo que eligió para sí la pobreza» era más que una urgencia, era una necesidad y por ello es la única determinación que nos damos. Confiamos en que nos ayudará a recuperar capacidad profética y radicalidad evangélica.

También vimos aspectos de nuestro quehacer apostólico que necesitan ser impulsados para que nuestra colaboración con el Reino tenga más vigor, llamadas universales que hemos de cuidar de manera especial laicos e Hijas de Jesús. Es nuestra manera de hacer actual y real aquella inspiración.

Dichas llamadas son:

  • Urgencia en poner en práctica el discernimiento en común Como Congregación de espiritualidad ignaciana, el discernimiento es modo nuestro de proceder y actitud constante en la vida. Nos dispone a salir del propio amor, querer e interés, para buscar y elegir lo que Dios nos pide. Notamos que, siendo algo vital y radical, algo que está en nuestra propia identidad, debemos recuperarlo, no sólo a nivel personal, sino como práctica de discernimiento en común, para que nuestros proyectos apostólicos respondan al bien más universal y a las mayores necesidades. ¿Cómo no abrirnos a la voz del Espíritu?
  • Comprometernos a proteger la casa común Es urgente. Es vital. Es de justicia. Y como familia humana ya vamos tarde. La encíclica del Papa Francisco `Laudato si’ nos presenta el cuidado de la casa común como una urgencia del planeta. Y es que somos responsables del deterioro del mundo. Esa urgencia nos lleva a comprometernos, desde todos los ámbitos de nuestra misión, a proteger la casa común y a vivir una ecología integral en comunión con toda la creación, para combatir la pobreza y restaurar la dignidad de los excluidos. Es un reto cultural, espiritual y educativo, inseparable de la justicia social. ¿Cómo no cuidar la creación, que es cuidarnos a nosotras mismas y a los demás?
  • Responder al grito acuciante que nos llega de los migrantes y refugiados. Demasiado tiempo escuchando este clamor. Demasiado tiempo diciendo al mundo que migrar es un derecho. Demasiado tiempo recordando que todos hemos sido o somos migrantes. Esta herida nos desafía a seguir colaborando con otros y a tomar posturas más audaces y definidas, que garanticen la protección de la dignidad humana, el acompañamiento y caminos de integración en la sociedad de tantas personas y pueblos que han de abandonar su tierra por buscar una vida mejor, o al menos, una vida. ¿Cómo no responder ante el sufrimiento de los hermanos?
  • Seguir insertándonos en la pastoral eclesial con los jóvenes. Estamos convencidas de que Jesús sigue llamando a la juventud a vivir la vida con sentido. Y nos sentimos invitadas, como Familia Madre Cándida, a seguir apostando por cada joven que se abre a la vida y a caminar con él o ella. El Sínodo de los Obispos de 2018 nos ofrece propuestas orientadas a renovar la pastoral juvenil vocacional y a liberarla de esquemas que ya no son eficaces. Los mismos jóvenes son agentes de la pastoral juvenil, acompañados y guiados, pero libres para encontrar caminos siempre nuevos con creatividad y audacia. Ellos nos hacen ver la necesidad de asumir nuevos estilos y nuevas estrategias. ¿Cómo no embarcarnos en esta aventura con los jóvenes?
  • Seguir abiertos a caminar como Familia Carismática lo sentimos y vivimos como un regalo del Espíritu a la Iglesia, vivido desde las dos vocaciones: laical y religiosa. Queremos seguir abiertas y en búsqueda del horizonte y de los pasos que el Espíritu nos impulse a dar como familia carismática. Hijas de Jesús y laicos nos ayudamos a vivir en fidelidad nuestro compromiso en el seguimiento de Jesús. Es preciso seguir creciendo en reciprocidad y formación conjunta. ¿Cómo no abrirnos a la sorpresa, a la esperanza, a la vida que está por llegar?
  • Promover la unión y articulación de los educadores de nuestras escuelas Hoy en día el mundo nos está planteando grandes retos educativos y se abren caminos de futuro. En este mundo interconectado podemos ser unos, ayuda para otros, por lo que trataremos de promover la unión y articulación de los educadores de las escuelas que siguen el estilo educativo de la Madre Cándida en todos los lugares en los que estamos. Seguro que con ello nuestras escuelas ganarán fuerza evangelizadora y se abrirán a una educación con horizontes más amplios. ¿Cómo no vibrar ante algo tan nuestro como la educación y ante el reto de hacerlo juntos?

Grandes retos por delante, un horizonte que sigue apuntando a la Vida, escrita con mayúscula. Pasos conjuntos que abren a nuevas posibilidades. Fieles al Evangelio. Intentos confiados para hacer del mundo Reino.

 «La inspiración que Juana Josefa tiene ante el altar de la Sagrada Familia se transforma en el pórtico de entrada que nos conduce al 150 aniversario de la fundación de la Congregación. Son años de fecundidad que nos invitan a profundizar en nuestra identidad, para vivir en medio del mundo como verdaderas Hijas de Jesús. Este aniversario nos llama a ofrecer un nuevo rostro del carisma».

Un nuevo rostro desde la vivencia de la identidad carismática. Desde el Otro y con otros. Y lo mejor es lo que cada cual descubramos.

¿Qué nuevo rostro de tu propia identidad descubres hoy?

 

Puedes acceder al artículo completo AQUÍ.

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No sé si ser mujer es fácil o difícil. Desde luego tiene mucho que ver con el contexto y la época. ¿Qué significaba ser mujer en el siglo XIX? De lo que estoy convencida es que ser mujer es «ser».

Mujer... ser, entraña, sueño, realidad...
mujer... promesa, refugio, abrazo, protección...
mujer... fuego, agua, tierra, espíritu...
mujer... casa, faro, carta, corazón...
Y ahora pongamos Juana Josefa en lugar de mujer...
Y ahora pongamos mujer migrante en lugar de solo mujer...
y ahora pongamos hombre en lugar de mujer...
Y escuchemos cómo resuena el texto en nuestro interior...

 Y ahora pongamos cada una, cada uno, nuestro nombre y pronunciemos este pequeño texto.

Quizá descubramos que la esencia de nuestro ser es la misma. Quizá descubramos esto como paso para vivir desde el profundo respeto a los Derechos Humanos. Quizá nos invite a desterrar supremacías, y tender puentes de fraternidad.

 Puedes descargar el artículo entero AQUÍ.

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El corazón. El centro de la persona. Juana Josefa se dejó guiar por el corazón. El corazón es el centro del deseo verdadero, ése al que Ignacio se refiere como deseo de deseos y cuando el corazón se llena de Dios, todo puede pasar.

La letra de la canción «En ti» del disco «Fuego y abrazo» de Ain Karem es muy sugerente:

En ti que no quiebras la caña cascada,
en ti que sostienes la mecha humeante.
En ti mi vida encuentra descanso...
Confío en ti buen Jesús
Hazme como Tú, sanadora de quebrantos.
Hazme como Tú, soplo alentador,
portadora de tu pan y tu consuelo.
Hazme como tú... Señor Jesús

Hazme como tú, sanadora de quebrantos. ¡Hay tantos! Cercanos y lejanos; en casa, en la familia, en los centros educativos, en nuestros lugares de trabajo, en nuestras comunidades... Algunos, acuciantes. Hay un quebranto brutal hoy en día, el de las fronteras, que no es exclusivo de nuestro país, pero que aquí es acuciante.

Fronteras de muerte.

Fronteras de mentiras. Fronteras de sinrazón. Fronteras con concertinas. Fronteras cada vez más altas. Fronteras con puertas para devoluciones en caliente. Fronteras que hacen que algunos propongan que las mujeres den en adopción a sus hijos antes de nacer para no ser devueltas.

Fronteras de vergüenza.

Mar convertido en cementerio y olas que son monstruos que engullen vidas. Pero no es culpa del mar y las olas. Es culpa de las políticas deshumanizadas y deshumanizadoras.

Warsan Shire, poeta somalí, dice:

«Solo abandonas tu hogar cuando tu hogar no te permite quedarte. Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera a menos que el agua sea más segura que la tierra. Nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión a menos que los kilómetros recorridos signifiquen más que un simple viaje».

Pero podemos ser soplo alentador. Desde el sueño de la Madre Cándida de educar para un mundo más justo, más humano, más casa y más hogar, podemos ser sanadoras de quebrantos. Regalemos una educación desde y para la justicia, una educación en la que propiciemos experiencias personales que toquen corazones y pieles, en la que nos sentemos a comer en la mesa fraterna y anunciar la esperanza propia del Evangelio.

Seamos casa y familia de acogida, de apertura, de hermandad, de compasión. Dejémonos llevar, como Juana Josefa, por lo que el Espíritu le movía, le inspiraba. Dejémonos llenar el corazón y caminemos con quien sufre...

HazNOS como tú... sanadoras de quebrantos...
hazNOS como tú, soplo alentador...
portadoras de tu pan y tu consuelo,
hazNOS como tú Señor Jesús...

 Puedes descargar el artículo entero AQUÍ.

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