El sábado 28 de enero estábamos convocadas para el seminario anual de Ejercicios Espirituales.

Por “alta ocupación”  en la Inter fuimos recibidos en el Colegio Mayor Berrospe,  desde las 10 de la mañana hasta las 20.00 hs.  Tiempo para orar,  compartir  textos y comentarios sobre los Ejercicios,  esa maravillosa radiografía de Ignacio,  de su vida y obra,  mejor dicho,  de la obra que Dios fue haciendo con él.

Esa Escuela de afectos y de libertad, donde guiados por el Señor,  vamos encontrando luz para vivir de Él y con Él,  como nuestro Principio y Fundamento que nos lleva a profundizar en espiral hacia abajo hasta terminar en la Contemplación para alcanzar Amor.  Y así seguir en la vida cotidiana agradeciendo tanto bien recibido y compartiendo con los demás los frutos que se nos regalan.

Partimos de la vocación de Mateo,  del texto evangélico apoyado por el maravilloso cuadro de Caravaggio;  y tras una hora de oración pudimos compartir nuestras mociones en un ambiente de agradable familiaridad,  de amigas en el Señor … después el tema que se nos había enviado como tarea para hoy:  un comentario de J. Rambla sj al libro de Calveras sobre los frutos de cada semana de los Ejercicios.

Partiendo de la reflexión personal, el compartir fue muy rico y nos ayudó a aterrizar en los procesos y resultados que las diversas personas van logrando en este camino,  conscientes de que los frutos no están en nuestra mano y Dios los va regalando de modo misterioso pero real:  los Ejercicios Espirituales trasforman nuestra vida.

Por la tarde nos dedicamos a ver la relación de los Ejercicios con el arte,  a partir de varios cuadros que se nos habían enviado previamente.  Es un nuevo lenguaje que nos abre posibilidades reales para “tocar” y “dejarnos tocar”  por la belleza y su significado.

En la evaluación de la jornada,  que es positiva y siempre nos deja con ganas de seguir ahondando en este camino,  comentamos la riqueza de abrirnos a otros lenguajes:  música,  literatura, imágenes… a tiempos nuevos modos nuevos de abordar esta fuente de vida que son los Ejercicios.

Participamos esta vez 10 Hijas de Jesús y 5 laicos/as,  lo cual aumentó la riqueza de este día;  la sintonía fue muy fácil,  porque estábamos todos en la misma “onda” y sentimos la necesidad de invitar a más personas no solo a este seminario sino a dar ejercicios,  a acompañar,  a compartir ese tesoro que nos ha sido regalado.

Agradecemos al equipo que tan bien prepara estos encuentros y a la comunidad del Colegio Mayor por su acogida.

María Luisa Berzosa fi

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