El 31 de mayo es un día que tiene un brillo especial en el calendario. Al toparse nuestra mirada con él, se despierta en nuestro rostro una sonrisa cómplice que evoca un recuerdo arraigado en el corazón. Un brillo envuelto en afecto y fiesta, en alegría y celebración, en agradecimiento y deuda.  Ese brillo va haciéndose más intenso en la medida que va pasando el tiempo y crece el conocimiento, la admiración y el cariño por esta mujer valiente, entusiasta, comprometida, arriesgada, mujer creyente de una profunda fe y confianza en Dios.

Aquel 31 de mayo de 1845, solo Dios sabía cuál era la bendición que traía Juanitatxo.

Solo Dios sabía la obra que tenía preparada para esta niña primogénita de esta sencilla familia.

Solo Dios preparaba la tierra que daría frutos de educación.

Solo Dios le daba el coraje para descubrir su voluntad y defenderla con energía: Yo solo para Dios.

Solo Dios le acompañaba en sus búsquedas y en las decisiones vitales.

Solo Dios motivaba su sujeto para aprender con humildad lo que necesitaría como fundadora.

Solo Dios conocía las mediaciones que se cruzarían en su vida y le ayudarían a traducir en palabra, el deseo que le bullía en su interior: la educación e instrucción de la niñez y juventud.

Solo Dios propiciaba encuentros que facilitaban y consolidaban los cimientos de su obra educativa.

Solo Dios fortalecía la fe de una mujer soñadora que no se amedrentaba ante las dificultades.

Solo Dios le inspiraba a dar lo mejor de sí misma a través de la educación católica de los pueblos.

Solo Dios sostenía sus miedos, sus problemas, sus inseguridades, sus achaques de salud y sus fracasos.

Solo Dios albergaba la certeza de que sería un instrumento dócil, de mirada profunda y de corazón sincero.

Solo Dios le daba credibilidad y acrecentaba su fama de mujer buena, mujer santa.

 

Hoy, 31 de mayo de 2021, en el 150 aniversario de la Fundación de la Congregación, solo Dios sabe con qué estela seguirá Cándida María de Jesús impregnando la historia.

Solo Dios crea las posibilidades que se despliegan con su sueño de educación.

 

 ¡Felicidades, Madre Cándida!

Zorionak, Ama Kandida!

Mª Rosa Espinosa, FI.

 

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