La Compañía de Jesús está de celebración. Hace 500 años, un 20 de mayo de 1521, Ignacio de Loyola, su fundador, resultó herido por una bala de cañón en la batalla de Pamplona. Durante su convalecencia vivió una experiencia que le llevó a abandonar su casa en busca de la voluntad de Dios. Su herida fue el detonante de su conversión y dio lugar a una espiritualidad que ha facilitado el encuentro con Dios de multitud de personas de generación en generación.

En el quinto centenario de este suceso trascendental en la historia universal, la comunidad religiosa recuerda «la transformación de la mirada, del ser, de la forma de cuidar y de la forma de vivir de San Ignacio de Loyola», tal y como asegura Antonio España, provincial de los Jesuitas. Ignatius 500, nombre del Año Ignaciano, es ante todo una invitación a la conversión. Todo en torno a él rememora el acontecimiento que sucedió en la vida de San Ignacio de Loyola con el fin de aplicarlo en nuestras propias vidas para ver nuevas todas las cosas en Cristo. 

Para celebrar la efeméride, a lo largo de todo el año se llevarán a cabo varios actos simbólicos. Comenzará con la misa de apertura que se celebrará en Pamplona este jueves 20 mayo, presidida por el arzobispo de Pamplona, Francisco Pérez, y concelebrada por el Padre General de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa SJ. Aunque el aforo será reducido por la pandemia, se retransmitirá por YouTube para que puedan sumarse el mayor número posible de jesuitas y personas de espiritualidad ignaciana. El broche final de este Año Ignaciano tendrá lugar en Guipúzcoa, en julio de 2022, con un acto de clausura en Azpeitia.

Aprovechando el inicio del Año Ignaciano, Silvia Rozas, Hija de Jesús y directora de la revista Ecclesia, ha tenido una conversación con el Padre General, Arturo Sosa. Tras unas palabras de bienvenida y dedicar unos minutos a enmarcar y contextualizar el centenario, ambos mantuvieron un extenso e interesante diálogo sobre las preferencias apostólicas, la situación de la Iglesia, la fraternidad, la vida religiosa y, por supuesto, la conversión de San Ignacio.

Las Hijas de Jesús nos sumamos a este aniversario y agradecemos el gran legado que San Ignacio dejó a la Iglesia y a nuestra Congregación: la espiritualidad ignaciana.

¡No te pierdas ningún detalle del Año Ignaciano y visita aquí la página web oficial para más información!

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