El Sínodo sobre Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional que, como recordamos, tuvo lugar durante el mes de octubre de 2018, va dando sus frutos, casi de manera silenciosa y a veces imperceptible, por eso me ha parecido interesante aprovechar la web como ventana que arroje luz sobre lo que presento.

Un grupo de jóvenes que participaron en dicho Sínodo están poniendo en acción algunas de sus enseñanzas. Invitados por María José Rojas, de Venezuela y que actualmente vive en Zaragoza, se ha formado una comisión para organizar los dos Diplomados que ahora tengo la alegría de presentar.

Uno de ellos se refiere a formar líderes en pastoral juvenil y el otro se dirige a la formación para el acompañamiento. En sus contenidos se puede ver que el discernimiento está muy presente, así como la realidad juvenil hoy, el acompañamiento, el compromiso eclesial…

Es un proyecto que nace a la luz del Sínodo de los Jóvenes y de su Exhortación Christus vivit, una Academia para la formación sinodal, popular y misionera.

María José fue invitando a otros jóvenes de su propio país que están en Europa, y también de Puerto Rico y República Dominicana y a mí para que fuera acompañando el proceso.

Pensaron y creo que con mucho acierto, que es importante dar posibilidades de formación sin queremos ser útiles en el mundo de hoy, dentro de la iglesia y también fuera de ella. Y después de muchos meses de trabajo laborioso, de reuniones online cada mes, tenemos ya organizada la Academia Horizonte Joven. También está muy presente en Facebook e Instagram.

El logo completo representa al joven en el camino al horizonte que es Cristo, guía y meta. En el mismo se quiere reflejar que los jóvenes desean caminar y encontrarse con el creador de todo, con el amor primero, con la mística de Jesús.

Es un lugar de aprendizaje hacia un horizonte, hecho por jóvenes y para jóvenes. “El camino sinodal insiste en el deseo creciente de dar espacio y forma al protagonismo juvenil”  (Documento Final n. 160).

Desde esa idea se pretende servir a los jóvenes de toda América y El Caribe, a través de procesos formativos integrales desarrollados de manera online y avalados académicamente.

Personalmente leo todo esto como un signo de algo nuevo que va naciendo en una iglesia sinodal, en salida, misionera y que son brotes de vida que conviene alentar y apoyar.

Es una satisfacción inmensa acompañar este camino, recibo mucho más de lo que doy al ofrecer para la propia comisión un itinerario formativo que vaya nutriendo en sus personas eso que han de dar a los demás.

Y veo también una semilla de esperanza en este tiempo de crisis global donde podemos estar amenazadas de desesperanza ante tanto dolor y muerte, al vivir en incertidumbre permanente, en modo provisorio, sin poder encontrarnos, el que haya jóvenes dispuestos a mostrar horizonte, formación, entrega entusiasta al servicio de sus hermanos, con fuerte conciencia eclesial. Creo que es para dar profundamente gracias a Dios.

¡Muchas gracias por la difusión que puedan hacer de la Academia Horizonte Joven!

María Luisa Berzosa FI

Roma

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