Si tuviera que expresar en una sola palabra lo que, a la luz de la experiencia de las superioras de las comunidades, las Hijas de Jesús de la Provincia estamos viviendo en este tiempo, la palabra sería CUIDADO.

El pasado lunes 18 de mayo por la tarde, tuvimos una reunión de superioras con el gobierno provincial, mediante videoconferencia de Meet. Lo primero fue saludarnos y reconocer la paz, alegría y gratitud porque todas estamos bien.

Nada más empezar, tuvimos un saludo de Graciela, nuestra Superiora General. Nos expresó que en la Congregación todas estamos bien, que eso es una gracia y que es fruto también del CUIDADO a las hermanas, esmerado y extremado en este tiempo. Fue un momento bonito de cercanía y gratitud.

Todo el encuentro fue un espacio para compartir la vida, sólo y nada más y nada menos que eso. Nos habíamos parado a reflexionar y poner palabra a tres cuestiones de nuestra vida: ¿cómo estamos viviendo personalmente, como Hijas de Jesús, este tiempo de confinamiento cada una de nosotras? ¿Cómo estamos la comunidad? Y ¿Cómo nos hemos sentido desde el servicio de superioras? Tras la presentación de Rosa Espinosa, comenzamos con un espacio de reposada oración. Y luego ya se abrió la palabra al compartir. Seguimos la dinámica de sesión de escucha, cada una unos cinco minutos. Yo creo que nos escuchamos mucho y fue una experiencia profunda de “tocar” la realidad, lo sagrado de las personas, con toda sencillez y cariño, constatando sentimientos de miedo, vulnerabilidad, dificultad, a la vez que actitudes de búsqueda activa y confiada de “lo mejor” para que todas estén bien.

La palabra, la constante, el tono, la melodía… ha sido y está siendo la del CUIDADO, el cuidado a las hermanas y de unas a otras, de la relación con las hermanas de las otras casas de la comunidad, cuidar más la relación de intimidad con el Señor, cuidado del buen ambiente de casa, de las medidas de seguridad y de las hermanas a las que más les cuesta comprender la importancia de seguirlas, cuidado de la vida en sus pequeños detalles, momentos de humor y fiesta, comprensión del aumento de trabajo en muchas hermanas desde el teletrabajo o teledocencia; y en otras, para extremar la seguridad en las de mayor factor de riesgo, cuidado en el estar al tanto de la situación, acompañar el sufrimiento, solidarizarnos con quién lo está pasando mal, estar atentas a los servicios de ayuda que se han podido hacer desde distintas instituciones…

Compartíamos que hemos hecho proceso personal, que nos estamos conociendo más, que la Pascua fue una experiencia honda que nos ayudó mucho y que este tiempo está siendo oportunidad para más Dios en la Vida y que estamos agradecidas. 

Luego hubo resonancias desde el corazón, y al final, Rosa Espinosa, recogió tanta vida compartida en una entrañablemente humana acción de gracias. 

Terminamos haciendo un “registro” de qué siento y a qué me lleva, que nos lo fuimos regalando unas a otras.

Mª Carmen Jiménez, FI
Superiora de la comunidad Madrid-Berrospe

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