El miércoles 15 de enero tuvimos una tarde diferente en el colegio de Hijas de Jesús de Pamplona. Mesa redonda tanto para el claustro como para las madres y padres del colegio y antiguos alumnos donde pudimos escuchar los testimonios sobre el campo de trabajo de Almería que las Hijas de Jesús llevamos acompañando algunos años y el voluntariado internacional de FASFI en el Valle de Elías Piña (República Dominicana).

Empezaron contando su experiencia Stefania Merino, antigua alumna y estudiante de 4º de bioquímica, y Lorea Chocarro, profesora del colegio, sobre el campo de trabajo de Almería, que tuvo lugar la segunda quincena de Julio en los barrios de Piedras Redondas y Los Almendros y que se ofrece desde la red MAGIS, a la que las Hijas de Jesús pertenecemos y entre otras cosas, ofrecemos este campo.

La experiencia de ambas nos llegó mucho. De Lorea destaco su gran confianza en los jóvenes, su cariño hacia la gente del barrio y enfocar aquí en Pamplona su misión educativa teniendo como motivación la vivencia honda que le ha supuesto esta experiencia.

Stefanía nos cuenta cómo vivió el poder compartirnos su experiencia:

Esta experiencia de poder contar mi testimonio a profesores y padres, la he vivido como una oportunidad. La oportunidad de dar voz a aquellas personas que viven en Almería, de la gente del barrio y de los migrantes de Roquetas de Mar. Agradezco el poder dar a conocer su realidad, desconocida para muchos, y poner rostro a todas aquellas personas. Además de motivar a otros a participar en experiencias tan increíbles como es el campo de trabajo de Almería.

Esta vivencia me ha hecho ver la vida con una nueva perspectiva, aprendiendo a vivir en la sencillez, ser agradecida y a dar importancia a lo verdaderamente importante. Simplemente agradezco el haber dicho sí a esta propuesta, porque me he llevado más de lo que he dado, grandes aprendizajes y una gran familia.

Por mi parte, vivo como regalo la oportunidad de poder estar en este campo de trabajo pues me va confirmando lo importante que es estar y acompañar a los jóvenes en esta etapa de su vida y ser testigo de que hay experiencias que marcan y nos permiten descubrir que contar con Dios merece la pena, que vivir desde lo sencillo, pequeño, y sirviendo da mucho sentido a nuestras vidas.

La VIDA se abre paso en el Valle”. Con esta frase resumió su experiencia de voluntariado Ana Gomollón, médico y miembro de la Delegación FASFI del País Vasco. Muy agradecida de poder venir a Pamplona a compartir su experiencia en el Valle, es su modo de regalarles lo recibido, contando lo vivido.

Y la VIDA se abre paso en aquel lugar, que como ella mismo nos dijo, no aparece ni en el Google Maps. Se abre paso por su gente; Fabiola, Pablo, Carlitos, Gilberto, Kenia, Kevin, Francisquita, Marinita…, porque no pierden la esperanza en medio de esa extrema pobreza, por sus esfuerzos por salir adelante, por aprender, por querer tanto a su tierra.

El testimonio de Ana, su delicadeza y cariño nos ayudó a situarnos ante esta realidad y su gente como tierra sagrada. Nos compartió que lo importante no es lo que yo quiero dar, sino lo que el otro necesita.

¡Gracias Stefania, Lorea y Ana por vuestra entrega gratuita y generosa!

Naike Martín FI

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