Muchos inmigrantes llegan a las puertas de Cáritas o a nuestras parroquias pidiendo clases de castellano. Necesitan poder comunicarse con la gente con la que viven y con la que puedan trabajar. Poder hablar y comprender las palabras más sencillas es algo imprescindible en su proceso de integración. Es importante facilitar sus relaciones, la comunicación con otros, con los que como ellos, están iniciando  su vida en “este mundo” distinto al suyo y con los que viven en sus barrios y conviven cada día con ellos: biblioteca, supermercado, ayuntamiento...Toda relación les puede ayudar. 

Nosotras, en Alcarrás, colaboramos en estas clases y creemos que es fundamental para ellos y para nosotras. Animo a quien se lo esté pensando o tenga duda. Podemos dar herramientas que les dé seguridad y confianza, que les ayude a hacer un poco menos difícil su integración. Se nos pide, eso sí, mucho respeto, sensibilidad y cariño. La Madre Cándida hablaba de clases dominicales, de enseñar al que no sabe, tenga la edad que tenga.

Pero, sobre todo, porque de ellos recibimos nosotros su capacidad de sufrimientos, a vivir desde el agradecimiento, a descubrir que se puede vivir con muy poco, a poner el amor y la amistad por encima de otras muchas cosas, a vivir poniendo la confianza en el Todopoderoso que a todos cuida.

Por Enriqueta Seva Ortuño FI



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