El pasado 22 de mayo concluía en Roma la Congregación General XVIII. Pasado el tiempo del descanso y dispersión veraniega, las hermanas de nuestra Provincia participantes en la misma han preparado tres encuentros iguales (en Madrid, en Granada y en San Sebastián) para transmitir lo vivido y trabajado en esta reunión internacional de las Hijas de Jesús, que se celebra cada seis años, y en la que se elige a la Superiora General y se fijan las líneas a seguir durante el siguiente sexenio. 

Estos tres encuentros se han dividido en dos momentos diferenciados: uno primero dirigido a las Hijas de Jesús y uno segundo al que se sumaron los laicos. Los encuentros estuvieron presididos por el icono de la Samaritana en el pozo, y la cita bíblica: "Señor, dame de esa agua para que no tenga sed"

Tras los saludos propios de los reencuentros, la jornada se inició con las palabras de acogida de Mª Carmen Martín, Superiora Provincial. Explicó que el objetivo del encuentro era narrar y relatar la Congregación General XVIII y así poder transmitir maneras, sentimientos, experiencias que ayudasen a “acercarnos desde el corazón” a todo lo vivido y así acoger los textos salidos de la misma. 

A través de un relato oracional, que recogía el camino hecho desde que se convocara la CG XVIII el 2 de abril de 2018, y de la explicación de la dinámica de discernimiento seguido se fue ayudando a las hermanas a entrar en el contenido de la Determinación:

“Seguir de cerca a Jesucristo, que eligió para sí la pobreza”.

Hubo tiempo para la lectura pausada y personal para la Determinación, para compartirla en pequeños grupos y realizar una puesta en común de las invitaciones, ecos y resonancias surgidas tras esa primera lectura de la Determinación.

 

Los laicos se sumaron en la tarde de cada uno de los tres encuentros. Con ellos, tras ayudarles a hacer un pequeño recorrido por el proceso seguido y a entrar en el sentido y finalidad de una Congregación General, se abordó el documento de Llamadas en la acción apostólica “...para ir y anunciar”. En él se recogen 6 aspectos que salieron con fuerza durante el proceso de discernimiento realizado por la Congregación General que no se querían perder y que, por no dispersar el sentido nuclear de la Determinación, no se quisieron incluir en la misma. Son “aspectos de nuestros quehacer apostólico que necesitan ser impulsados para que nuestra colaboración con el Reino tenga más vigor” y cuya acogida es un medio para vivir más profundamente en misión compartida:

  1. Poner en práctica el discernimiento en común
  2. Comprometernos, desde todos los ámbitos de nuestra misión, a proteger la casa común y a vivir una ecología integral en comunión con toda la creación.
  3. Responder al grito acuciante que nos llega de los migrantes y refugiados
  4. Seguir insertándonos en la pastoral eclesial con los jóvenes y a caminar con ellos.
  5. Seguir abiertos y en búsqueda del horizonte y de los pasos que el Espíritu nos impulse a dar como familia carismática.
  6. Promover la unión y articulación, a nivel universal, de los educadores de las escuelas que siguen el modo educativo de la Madre Cándida.

Hubo tiempo también por la tarde para la lectura personal de este documento, para compartirlo en grupos y hacer una puesta en común sobre las confirmaciones, necesidades y retos que se perciben ante esas seis llamadas. 

Las jornadas terminaron con la celebración de la Eucaristía, con la que dar gracias a Dios por este camino que laicos e Hijas de Jesús vamos realizando.

Álbum de fotos

Lee también este artículo de Mª Luisa Berzosa (pincha aquí) en el que comparte sus ecos sobre el encuentro de San Sebastián.

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