La elección de la Superiora General se hará por mayoría absoluta. El voto es personal y secreto, en papel mecanografiado. 

Si después de los tres primeros escrutinios nadie la hubiera obtenido, se pasará a un cuarto y quinto en los que solamente serán votadas las tres Hermanas (o más, en caso de igualdad de votos) que en el tercero hubiesen tenido mayor número de votos.

Si fuese necesario, se hará un sexto escrutinio en el que tendrán voz pasiva, pero no activa, solamente las dos Hermanas que en el anterior hubiesen obtenido igual número de votos. En caso de ser más, se designarán las dos más antiguas en la emisión de los primeros votos y, si la hubieran hecho en el mismo día, las dos de más edad.

Si hecho el sexto escrutinio hubiera empate, quedará elegida la más antigua siguiendo los mismos criterios.

Constatando quién es la elegida, la persona que presida anunciará el nombre a la asamblea, pedirá la aceptación de la interesada y proclamará su elección.

Después de la elección de la Superiora General no se tratarán más asuntos en la misma sesión. Las Electoras se aproximarán a la Superiora General para manifestarle su afecto y obediencia. A continuación, se dirigirán a la Iglesia, para tener una expresión comunitaria de acción de gracias.

Graciela Francovig, nueva Superiora General de las Hijas de Jesús

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