El pasado sábado, 20 de octubre, fueron convocados los profesores que cumplían este curso 25 o más años de labor docente en nuestros centros educativos. Acudieron treinta y un profesores, de quince de los veintiún colegios que forman la Fundación Educativa Jesuitinas.

Como decíamos al iniciar la jornada, lo que pretendíamos el Equipo de Titularidad con este encuentro, es que fuese una jornada de celebración, de disfrute, de compartir todas las alegrías que ha habido a lo largo de cada una de las trayectorias vitales-laborales de cada uno de los invitados.

Ya comenzamos la víspera, casi de manera espontánea, reuniéndonos en la Plaza Mayor de la bonita ciudad de Salamanca, sin conocernos la mayoría, pero convencidos de que un sello especial y reconocible para las jesuitinas, nos haría encontrarnos. Y así fue, en un breve espacio de tiempo, nos juntamos todos los que ya habían llegado y comenzamos la celebración yéndonos de vinos y de tapas, disfrutando de la magnífica noche salmantina que hacía.

  

La jornada propiamente de celebración comenzó el sábado, a las 10:00, con unas preciosas palabras de Rosa Mª Romo, Presidenta del Patronato, con las que, además de agradecer el servicio prestado durante todo este tiempo en nuestros colegios, valoraba la labor docente, regalándonos y comentando el poema de Gabriel Celaya, “Educar”. ¡Qué bonitas palabras!:

“Educar es lo mismo que poner motor a una barca…

hay que medir, pesar, equilibrar…

… uno tiene que llevar en el alma

un poco de marino…

un poco de pirata…

un poco de poeta…

y un kilo y medio de paciencia

concentrada…”

Continuamos el día “Compartiendo vida”. Así quisimos llamar al momento en el que cada uno de los colegios expresó y compartió con los demás, los hitos, los momentos más importantes en esta trayectoria de 25 o más años. Momento de lágrimas y de risas, de emociones, de recuerdos, de ver cómo han pasado los años, de reconocer a personas que ya no están entre nosotros y que tanto significaron, y también de mirar al futuro con ilusión y esperanza de la mano de la nueva Fundación que comienza.

Después de un breve descanso, nos pusimos en marcha para recorrer los lugares santos en los que la Madre Cándida dejó su huella. Un recorrido precioso, en un día inmejorable, y que terminó en el Colegio Montellano, donde compartimos mesa (la misa vendría después). En un ambiente informal, fuimos también comentando, entre pincho y pincho, historias, conversaciones, chascarrillos, ilusiones, alegría…

 

El día lo cerramos como se merecía, con una Eucaristía de Acción de Gracias, en torno a quien nos convocaba, la Madre Cándida. En la capilla de Mostenses nos reunimos, también se unieron las Hijas de Jesús de aquellas comunidades, a las que agradecemos ese gesto, pues nos permitió reencontrarnos después de algún tiempo y también tener ocasión de agradecerles que ellas han sido una parte importante en esa historia que celebrábamos.

Richard, el sacerdote dominico que celebró, nos habló de nuestra vocación como una “labor divina”, sin duda, es una labor que tiene que venir de Dios, y a la que nos sentimos llamados y vocacionados todos los que estamos “enREDados en este sueño”. Durante la celebración, después de varios gestos emotivos, cada uno de los participantes, tuvimos ocasión de dar las gracias por algo; fue muy bonito ver cómo la mayoría de los que celebraban sus bodas de plata, agradecían el haber tenido la oportunidad de formar parte de esta gran familia; una vez más se confirma ese sentido de pertenencia y de red que vivimos todos  y que estamos dispuestos a continuar y reforzar con la Fundación Educativa Jesuitinas.

Terminamos llevándonos, a modo de detalle, un envío: el compromiso de seguir contribuyendo a hacer cada día un mundo mejor, a seguir trabajando por nuestros niños y jóvenes, y a convencernos cada vez más de que…

¡¡¡GRACIAS A TI… ES POSIBLE!!!

Charo Ros

Responsable del Área de Desarrollo de Personas

Equipo de Titularidad Fundación Educativa Jesuitinas

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