Los días 13-14 de octubre nos reunimos en la Sede de la Fundación Educativa Jesuitinas las superioras de España-Italia.  A lo largo del año 2018 se nos había propuesto el Plan de “Talleres de formación para Superioras”, y teníamos el Tercer encuentro. 

El lugar, “renovado”, nos invitaba a experimentar NOVEDAD, a estrenar algo nuevo; algunas era la primera vez que entrábamos en la casa que ofrece mucha más luz, más claridad. También estrenábamos el Salón, con la iluminación que entraba desde toda la cristalera del lado derecho.

Un hábitat, un entorno nuevo que nos hacía palpar el momento de cambio que vivimos, y que facilita a situarnos abiertas hacia la Novedad que el Espíritu sigue ofreciéndonos. Como nos fue recordando nuestra provincial, Mª Carmen Martín, nuestra realidad que está en cambio, pide también un cambio en el modo de concebir y de animar la comunidad.

Y en esta línea fue el enfoque que nos indicó Juanjo Etxeberria sj; nos orientó y acompañó a lo largo del sábado, ofreciéndonos “Apuntes para ejercer el servicio de la autoridad en tiempos de cambios”, que lo distribuimos en cuatro pasos:

  1. Una mirada primera al servicio de la autoridad. (En clima oracional pudimos abrirnos al qué y el desde dónde del servicio interno).
  2.  Valores del carisma y el discernimiento.
  3. La comunidad: acompañamiento, cuidado del clima, estilo participativo y construcción de la comunidad.
  4. El liderazgo o el servicio de autoridad.

Compaginamos tiempo de oración, de reflexión, de compartir en pequeños grupos, en asamblea, en dinámica de apertura, escucha, búsqueda, percibir llamadas, compartir interrogantes, preguntándonos “cómos”, con un gran deseo de seguir aprendiendo a gestionar el cambio para un mejor servicio.

 

Han ido saliendo expresiones como:

  • Importancia de tener en cuenta la Misión, siempre para un mejor servicio.
  • Descubrir y colaborar con la corriente de amor que atraviesa la vida, y se expresa a través de personas, acontecimientos…
  • Cómo compaginamos identidad, comunidad y misión. Importancia de la comunidad vinculada a lo que somos y hacemos.
  • Importancia del Discernimiento, las capacidades para el mismo, los impedimentos, actitudes…
  • Importancia de la Corresponsabilidad. La superiora nunca se basta a sí misma.

Y fuimos compartiendo Buenas Prácticas para construir Comunidad desde las reales, las concretas, en las que nos vamos jugando el Anuncio del Reino, la Vida, la búsqueda en común de la Voluntad de Dios en total disponibilidad. ¡Está en juego tanta vida!.

Y al terminar la jornada, en la Celebración de la Eucaristía, ante tal panorama de “invitaciones al cambio que la realidad nos urge”, seguíamos agradeciendo al Señor, al Pan Partido, porque sentíamos que esa invitación era a “ir moviendo la propia tierra” para que sea más fecunda, para seguir trabajándola de manera que lo que la realidad nos habla siga moviéndonos a ponernos en apertura, escucha, e ir dando con los “modos” de ir percibiendo mejor al Espíritu que nos remueva, nos acompaña y nos impulsa.

El día 14, en el centro de la sala nos ambientaba una red, un cirio encendido, y unos trozos de papeles de colores. Seguíamos “tocando la realidad tan diversa de nuestras comunidades”, bajo la mirada de Dios Padre, enredadas en un mismo sueño.

Constatábamos la realidad de la Provincia, con claro-oscuros, conscientes de que Dios la mira con cariño y en ella sigue “trabajando”.

Y como todo tiene su ayer y su hoy, Mª Carmen Martín nos ayudó a mirar el ayer y el hoy de nuestras comunidades. ¡Cuánto cambio en nuestro modo de vivir!. ¿Cómo gestionar la vida comunitaria desde el hoy? ¿A qué nos llevan estos cambios? ¿Por dónde quiere llevarnos el Espíritu?.

Y terminábamos el encuentro con la presentación del Proyecto de Pastoral Juvenil-vocacional por parte de Mª Carmen Jiménez. Un gran broche que nos invitaba a vivir la vida desde las gran UNIDAD QUE CONLLEVA.

En todas las que participábamos brotaba el sentimiento de agradecimiento por todo lo vivido, por la relación y comunicación, por el clima de búsqueda, el ambiente de impulso, porque nos sentimos mujeres acompañadas por el Dios de la Vida, e invitadas a vivir desde la realidad.

 María Jesús Esnal FI

 

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