Un buen amigo me dijo una vez una gran verdad: Aquello que no se celebra, se pierde.

Con ese espíritu vivimos las bodas de oro de María Lanza el pasado sábado 8 de septiembre, en la comunidad de Sevilla.

Nos encontramos las hermanas de las dos casas, Madre de Dios y Virgen de los Reyes, comimos juntas y tuvimos una Eucaristía en casa con Fran y Manolo, los dos párrocos de los barrios de la Candelaria y los Pajaritos. Todo fue sencillo pero alegre, vivido en familia y preparado entre todas con mucho cariño: la celebración, la capilla, la mesa, la comida…

Fue un momento precioso de Congregación, sintiéndonos Cuerpo que agradece y haciendo presentes también al resto de hermanas que celebraban sus 50 años de consagración. Hubo tiempo de compartir historias, reírnos y sobre todo, hacernos conscientes de tanto bien recibido por el Señor en ese tiempo a través de ellas. A pesar de su timidez, María compartió su acción de gracias al Señor por su familia, por su historia en las escuelas rurales, por haberla elegido y por haber puesto en su camino a las Hijas de Jesús. Su sencillez y alegría nos conmovió a todos.

El domingo, en la Eucaristía en la parroquia de la Candelaria, fue el momento de celebrarlo también con la comunidad amplia de los vecinos del barrio. El ambiente de familia hizo palpable en la homilía, donde Manolo dio gracias por la consagración de María, en los cantos y los agradecimientos espontáneos de la gente.

Una de las parroquianas, llena de emoción, compartió que para ella María era la prueba viviente de que “el de arriba” existe.

¡Ojalá vivamos siempre contagiando esa certeza, esa ternura del Padre, esa entrega que nos hace parecernos cada día más a su Hijo y ser verdaderas Hijas de Jesús!

 COMUNIDAD DE SEVILLA

0
0
0
s2smodern
powered by social2s