A Coruña, 5 de junio de 2018. Fuimos convocados desde la libertad y para responder en libertad.

La propia dinámica de los que estábamos nos llevó a conectar con la finalidad del Encuentro: desde una inicial sesión de escucha, se fueron entrelazando preguntas -muchas iban a la motivación personal de quienes asistieron al Encuentro Internacional de Laicos en Filipinas-  y lo que comenzó siendo mera curiosidad se fue superando con el testimonio de Emma, Nacho y Teresa. La dinámica desembocó en retos y llamadas hacia nosotros, laicos y hermanas de A Coruña.

¿Cómo es posible la comunicación y la unión de quienes son tan diferentes (idiomas, culturas, formas de vida de la Iglesia, historias, procesos de vida y de fe, sensibilidades…)? ¿Es posible, es real, la vivencia de “familia”? ¿Cómo os entendíais?  Conectar con una mujer como la Madre Cándida es fácil, los sencillos atraen. Ese es el idioma de fondo. Compartimos su modo de confiar, de querer vivir, de querer servir a los demás. Ella suscita cercanía y apertura y nuestro corazón, como el suyo, se hace universal. Con ella miramos a Jesús y nos sumamos a la experiencia del Rosarillo. La predisposición a estar abiertos a esta experiencia nos ayudó a hacer de la diversidad riqueza y guiño.

 

Hoy, en nuestra sociedad, hay una necesidad grande de lo espiritual y nosotros tenemos esa riqueza, ¿por qué no compartir nuestra fe y modo de vivir cristianos,  sin complejos ni temores? ¿Por qué no aportar “sentido” –el que nosotros vivimos-  a esta inquietud?

Una experiencia como la que tuvimos en Manila remueve muchos conceptos y significados de vida, como la misma idea o imagen de la pobreza, de lo social, del compromiso, de Dios.

Hay una riqueza evangélica en  la Madre Cándida que desborda a las Hijas de Jesús. Esto es de enorme alegría para nosotras y para nuestro entorno y confirmamos que está viva y crece.

Y así fuimos avanzando hasta dar con una llamada y un reto hacia nosotros, este grupo de A Coruña. Desde lo sencillo, que es nuestra marca y sello, ¿por qué no empezamos por algo y damos el primer paso para compartir todo esto? El final fue un despertar la llamada con ilusión y sencillez, animarnos a dar cauce a lo que está brotando.

 María de la O Martínez FI

A Coruña

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