Ya desde Salamanca, una vez concluido el 3er Encuentro Internacional de Laicos en Manila (Filipinas), Miguel Ruano nos hace llegar unas palabras recogiendo lo vivido en estos días.
 
Permitidme querida Familia Madre Cándida que exprese con lenguaje simbólico lo vivido estos días. Sería imposible verbalizar con pocas palabras lo experimentado. Gracias a tantos rostros, a tantos gestos que a través de vosotros me han llegado. Repito GRACIAS. Felicito a los organizadores,  a todos los que detrás de ellos habéis hecho que nos sintiéramos en casa. No quiero olvidarme de ninguno. Muchas gracias. Vuestra delicadeza y cercanía me han llegado al corazón.
 
 
He tomado como referente para escribir lo que digo ahora, las veces que Madre Cándida contempló los campos de Castilla y León, graneros de espigas y que ella vería tantas veces en sus idas y venidas a Salamanca  y le sugeriría alguna vez como ellas se harían pan para ser repartido, imagen sugestiva  para  lo que ella había fundado:
Terminado el 3er Encuentro Internacional de Laicos en Manila (Filipinas), percibo que la semilla ha caído en los surcos. La tierra está abonada. El viento curtirá las espigas. El agua irá nutriendo sus raíces y el sol dará color al fruto "el grano/misión", para que un puñado de espigas se hagan pan para todos, en especial para aquellos que más lo necesitan.
 
Me vuelvo con esperanza renovada, con alegría que nace de saberme llamado a la misión compartida sin fronteras, y con tantos hermanos/as que tengo y que a través de vuestros rostros en estos días me hacen visualizar a muchos más.
 
 
Amigos/as y hermanos/as  míos, con Madre Cándida María de Jesús me atrevo a decir algo que ella experimentó en toda su vida "Dios es nuestro Padre que nunca nos abandonará". ¡Pues a la Misión, caminemos sin miedo!. El Señor ha estado grande con nosotros.
Un abrazo
Miguel Ruano
 
Os invitamos también a leer esta oración que Miguel compartió con nosotros tras una de las visitas realizadas a Manila durante el 3EIL
 
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