ORACIÓN

En cualquier etapa o circunstancia de nuestra vida, la oración tiene una fuerte dimensión apostólica porque nos ayuda a mirar las circunstancias desde Dios, a descubrirle presente y actuando, y despierta en nosotras el deseo de acompañarle en la realización del bien. 

Son ayudas indispensables, para buscar y hallar lo que quiere Dios de nosotras en cada lugar y circunstancia, los tiempos diarios de encuentro con la Palabra, el examen del día y el acompañamiento personal.