ACCIÓN SOCIAL

Hemos mirado al mundo al que somos enviadas, mundo cuya realidad ambivalente reclama ayuda y nos empuja a ser respuesta a algunas de sus más fuertes necesidades. Vemos que la gente, muchas veces, camina sin fuerzas, sin esperanza… y hemos recordado que la vida consagrada está llamada a ser bálsamo, aliento, presencia amable, impulso de esperanza, consuelo en el camino, estímulo, pregunta sugerente, experta en comunión, vida que transparenta a Jesús de Nazaret. (CG XVIII, 4)