EN FAMILIA

El Rosarillo es en la vida de la Madre Cándida un lugar, una experiencia espiritual, una gracia. Allí recibimos nuestro nombre, que nos marca con dos rasgos esenciales: la filiación, y el cristocentrismo. Rasgos que comenzaron siendo de la M. Cándida y de las Hijas de Jesús Y que hoy compartimos con los laicos.

La experiencia de fe de la M. Cándida la vive, la personaliza y la expresa como filiación. Del ser hijas, viene el ser hermanas y hermanos de todos. Ser hija es una manera de estar en el mundo y de relacionarse con él y con los demás, es reconocer la dignidad de ser hijos. La familiaridad con Dios y la sencillez en las relaciones con los demás es algo característico en las Hijas de Jesús.